sábado, 21 de febrero de 2015

Esto ya no es lo que era


Los Oscars están al caer y las quinielas en estos momentos echan humo. Este año el evento ofrece muchos de sus factores recurrentes –como la interpretación forjada a golpe de transformación física de Eddie Redmayne o la cuestión racial de Selma–  junto a otros menos frecuentes pero igualmente vistos, como el rescate de antiguos nombres. A veces la industria ofrece una segunda oportunidad a caras que abandonaron la primera división, y ahí está el respetado Bill Murray para recordarnos que del otro lado también es posible volver. Este año el repescado es Michael Keaton, quien lleva ya unas semanas con el esmoquin puesto gracias a su papel en Birdman, la última película de Alejandro González Iñárritu.




El trabajo le viene a Keaton como anillo al dedo. Da vida a Riggan Thomson, una vieja gloria relegada a papeles intrascendentes que hace un último esfuerzo por resucitar. Quizás la dureza de la farándula tenga la cara de las actuales Meg Ryan o Renée Zellweger, pero hay retratos mejores de la debacle artística. Por ejemplo el que hacía Billy Wilder en 1950 en El crepúsculo de los dioses, donde Gloria Swanson también se remedaba un poco a ella misma haciendo de la gran Norma Desmond, o la miseria de las bambalinas de Eva al desnudo.


Gloria Swanson en Sunset Boulevard


Y es que salvo algunos incombustibles (¡larga vida a Meryl Streep!), las caras viejas se van para dejar paso a las nuevas,  para que nos aprendamos nombres que vuelven a poner a prueba la prosodia de cualquiera, como, por ejemplo, el de la benjamina Quvenzhané Wallis o el de Lupita Nyong'o, quien bromeaba en este video sobre el tema.


Buster Keaton y Charlie Chaplin en Candilejas


"La fascinacion de las candilejas de que la vejez ha de retirarse para dar paso a la juventud" era lo que mostraba Chaplin en 1952 con su película Candilejas. Artista e hijo de artistas, supongo que a Charlie el tema no le dejaba indiferente. Su personaje, Charlot, había dejado de vagabundear y con sus últimas películas el inglés no andaba con buena prensa. Su humor ya  había hecho mofa de la industrialización o los totalitarismos pero pinchó con el Comité de Actividades Norteamericanas tras rodar Monsieur Verdoux, una película difícil de encajar en los tiempos del macarthismo. Candilejas es considerada la despedida de Chaplin y para irse a lo grande contó con su colega Buster Keaton, a quién ofreció un pequeño papel. Keaton había tenido una década de los 20 fructífera y exitosa, pero poco quedaba de eso cuando reapareció a principios de los 50 y se le pudo volver a ver en escena con pequeñas intervenciones en películas como Candilejas o en la anteriormente mencionada El Crepúsculo de los dioses. Sí, todo muy irónico. Por cierto, que Michael Keaton se apellidaba Douglas, pero para no confundir al personal con el vástago del gran Kirk, Michael eligió Keaton por admiración a Buster. A Buster el relanzamiento de su carrera le sirvió para llevarse a casa el óscar honorífico en 1960, Michael podría tener la estatuilla en casa en cuestión de horas. Y es que, más allá de su labor interpretativa (sin objeciones, estupenda), cuenta el actor con unos colegas muy dados a valorar este tipo de historias. Birdman no es desde luego el El crepusculo de los dioses ni Candilejas, pero sin duda llegará al corazoncito de los que se sienten mañana en el Dolby Theater. Normal.