miércoles, 10 de septiembre de 2014

La americanización de Emily

Continuando por la senda belicosa de la entrada anterior, le dedico hoy unas líneas a una película que está siendo rescatada estos días por el canal TCM. Se unen en ella dos hechos dignos de conmemoración: los 70 años transcurridos del Día D y la reciente muerte de James Garner, para quien –según las buenas lenguas– esta habría sido la película favorita de su carrera.




La americanización de Emily es una comedia oscura, a ratos seria, que se desarrolla en una base militar americana donde curiosamente las actividades militares se cultivan menos que las lúdicas. En ella se conocerán sus protagonistas, el Teniente Comandante Charles (Garner) y Emily (Julie Andrews). Pronto surgirán los encontronazos entre el americano y la británica, pero de eso al amor, ya saben, hay un paso.



Curiosamente, esta película de contrastes entre usamericanos y europeos es uno de los primeros trabajos de un canadiense, Arthur Hiller, y está repleta de personajes que pierden la cabeza con facilidad y que ofrecen una visión singular sobre el conflicto: todos se dejan llevar por unos intereses que son los propios y denostan el ensalzamiento de la guerra y sus víctimas en virtud de unos principios más elevados. Así, un militar caradura y cobarde conquistará a una hija, hermana y viuda de caídos en combate. Las ventajas del teniente son evidentes para Emily, quien le reconoce que "ser un cobarde es tu principal virtud. Todos los hombres que he querido eran héroes y ahora están muertos".

Si quieren que les diga la verdad el humor negro de la cinta no siempre me resulta apetecible y en ocasiones hasta se me atraganta un poco, pero llama la atención que una comedia disparatada como esta surgiera de un equipo que sabía llevar bien el uniforme. James Garner se unió a la Marina Mercante al final de la II Guerra Mundial y participaría más tarde en la Guerra de Corea como miembro de la Guardia Nacional; Melvyn Douglas (Almirante Jessup en el filme) sirvió en las dos guerras mundiales; Paddy Chayefsky, el guionista, estuvo alistado en el ejército durante la segunda y no nos dejemos atrás a William Bradford Huie, autor de la novela en la que se basa la película, quien vivió en sus carnes el desembarco y lo utilizó de escenario en su obra. Julie Andrews no tiene galones, pero su papel no le quedaba tan lejano. Sabía lo que era entretener a los combatientes porque había comenzado a hacer sus primeros pinitos musicales delante de las tropas británicas a principios de la década de los 40 junto a Petula Clark. Así que supongo que nadie como ellos para reírse de las batallas. Y sí, son dudosos los valores los de la cinta, pero quién sabe, quizás sea verdad eso de que la cobardía es lo único que puede salvar el mundo.