viernes, 31 de enero de 2014

Her, de Spike Jonze


Spike Jonze (Adaptation, Cómo ser John Malkovich) vuelve a las andadas con una de sus acostumbradas historias rocambolescas, aunque en esta ocasión con una carga más romántica. La cinta en cuestión se llama Her y cuenta con 5 nominaciones a los Oscars, así que puede que rasque algo el 2 de marzo en el teatro Dolby. A la cartelera española llegará el 21 de febrero, pero no hace falta que les diga que la película puede verse ya por otros medios. Un ejemplo de esa tecnología a la que el ex de Sofía Coppola augura en su último film un avance impacable y que le deja al protagonista una cara tal que así:


Her es una historia difícil de clasificar, mezcla de pequeñas dosis de ciencia ficción, drama, romance y humor. En ella Jonze recurre al futuro para hablar del amor, que en esencia sigue siendo lo mismo, pero en diferente formato. Theodore, un escritor de cartas profesional, se enamora de Samantha, un sistema operativo creado para hacer su vida más fácil. Y la chica (?) cumple el papel a la perfección. A estas alturas no nos debe sonar raro que alguien pueda enamorarse de eso. A poco que haga uno cuentas verá que, en cuanto a atenciones, su pareja raramente va a ganarle a su smartphone. Imaginen encima que éste cobrara vida y les ofreciera una asistencia integral y un trato personalizado. Además, el OS –en inglés, ya saben...– en cuestión aparte de ser multifuncional, inteligente, ingenioso y eficaz, cuenta con la voz algo cascada y tremendamente sensual de Scarlett Johansson. Eso sí, intenten ver la versión original o me temo que se quedarán sin apreciar esto último. Estas nuevas y futuristas relaciones cuentan con la comodidad del On/Off y con un sexo seguro y aséptico. Porque el onanismo no sólo es limpio, sino también certero. Obviamente también tienen sus inconvenientes, todos reflejados en el film generalmente de forma bastante habilidosa (presten atención a una disputa de pareja a tres bandas de lo más cachonda), y que hacen que uno no termine de verle el punto al idilio virtual. Amy Adams cumple perfectamente el papel de vecinita entrañable y Joaquin Phoenix se merece todos los premios que le den por esa cara de bobo que mantiene durante todo el metraje, asistiendo a un futuro que viene a ser igual que nuestro presente, pero con dos diferencias: Un avance tecnológico que revoluciona –aún más– la relación entre las personas y una marcada tendencia en la moda hacia el pantalón de talle alto que glorificó Julián Muñoz. Si es lo que dice mi madre, "todo vuelve".




viernes, 10 de enero de 2014

The Broken Circle Breakdown


A pesar del trancazo que me regaló Bélgica para recibir el nuevo año, yo no le guardo rencor y le dedico la primera entrada del 2014. Que no se diga. The Broken Circle Breakdown es la última película del belga Felix Van Groeningen (de Gante, para más señas) y lleva un año plagado de reconocimientos: mejor guión y mejor actriz en el Festival de Tribeca, mejor actriz en los Premios del Cine Europeo y Gran Premio del Público en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, entre otros. Y le queda aún recorrido: ha sido preseleccionada para los Oscar y el 16 de enero sabremos si finalmente se encuentra entre las nominadas. Teniendo en cuenta que hace un par de años Bullhead competía también por Bélgica en la categoría de Mejor película de habla no inglesa, podemos concluir que los belgas están en racha últimamente.


El argumento del film que nos ocupa es el que sigue. Didier (Johan Heldenbergh) es un músico que toca el banjo en una banda. Un día se lanzará a por Elise (Veerle Baetens), una tatuadora impregnada de sus propias creaciones que le ha llamado la atención. Todo le sale redondo al artista, quien encuentra en ella además de una inseparable compañera una voz adicional para su grupo. Culminará la buena racha con el nacimiento de Maybelle, una niña no buscada pero muy bien recibida que hará de la alternativa pareja una singular familia bluegrass. Todo se torcerá cuando la enfermedad entre en escena y los padres descubran sus diferencias al encajar de forma diferente el dolor. Él, ateo, con ira; ella, creyente, con esperanza y resignación.


The Broken Circle Breakdown ha recibido en España el nombre de Alabama Monroe. A priori uno no puede sino preguntarse de dónde narices se han sacado dicho título, pero podríamos decir que el que se encarga de esos menesteres ese día estaba bastante inspirado. Sin seguir un orden cronológico lineal, el espectador asiste a la historia de la pareja de forma desordenada, juntando unas piezas que resolverán el enigma del título y darán como resultado un emotivo final.


El film tiene sus pegas: un inevitable aire a esos melodramas de enfermedades ya vistos y una segunda parte más deslucida que la primera. Pero cuenta a su favor con unas estupendas interpretaciones, una original puesta en escena y una banda sonora que bien podría considerarse otra protagonista de la película. Como ejemplo me despido con la pieza de aquí abajo, auténtica música de Kentucky made in Flandes.