viernes, 7 de noviembre de 2014

De mudanzas varias


Estoy de mudanza. Dentro de –espero– pocos días viviré en unos 80 metros que con suerte en treinta años serán míos. Entre cargar, fregar y maldecir a los suecos no tengo tiempo para nada, pero no quiero que el acontecimiento pase inadvertido por el blog. Al fin y al cabo mudanzas cinematográficas hay muchas y chascos inmobiliarios también. Sólo dedicaré algunas líneas a un par de comedias con las que uno se ríe de las desgracias ajenas (porque la comedia viene a ser eso) y que en mi caso me siguen haciendo gracia aunque actualmente el papel de desgraciada lo haga yo.

En 1948 vio la luz Los Blandings ya tienen casa (Mr. Blandings builds his dream house), una comedia que refleja que todos los males relativos a la compraventa de vivienda y a la ulterior negociación con chapuzas varios vienen de largo. El origen de todo suele ser la imaginación. El solar cochambroso se asemeja de golpe a un hermoso paraje y una casa de aperos a un coqueto caserón. A los Blandings el paseo por el campo les salió caro, pero no dudaron en salir de su pequeño apartamento neoyorquino para disfrutar de los beneficios de la tranquila y espaciosa vida rural. El resultado es una simpática comedia dirigida por H.C. Potter y protagonizada por Cary Grant, Myrna Loy y Melvyn Douglas. 








En 1986 Richard Benjamin consideró que los Blandings iban necesitando una revisión y se puso manos a la obra con Esta casa es una ruina (The Money Pit), donde unos jovencitos Tom Hanks y Shelley Long se encontraban con una auténtica ganga a las afueras de la ciudad y ponían todo su esfuerzo e ilusión en reformarla. Se enfrentarían poco después a todas las desgracias posibles dejando claro que Murphy con su ley tenía más razón que un santo. He de reconocer que de pequeña era una auténtica fan de esta película y aún me la trago cada vez que me tropiezo con ella por la tele, riéndome de unas archisabidas escenas que habré visto mil veces.





Mal de muchos, consuelo de tonta. Voy a seguir con lo mío, que me va a pillar el SEFF y yo con estos pelos...




miércoles, 8 de octubre de 2014

Animalada, 2014


En breve tendrá lugar la segunda edición de este festival sevillano dedicado a la animación del que yo ya hablé por aquí el año pasado. En esta ocasión he podido, además, entrevistar a sus directores para la revista WEGO y dejo aquí el enlace para cualquier interesado. Creo que aún queda alguna plaza libre en las conferencias o talleres y la posibilidad de pasarse por las proyecciones. El que no se anima es porque no quiere ;)




miércoles, 10 de septiembre de 2014

La americanización de Emily

Continuando por la senda belicosa de la entrada anterior, le dedico hoy unas líneas a una película que está siendo rescatada estos días por el canal TCM. Se unen en ella dos hechos dignos de conmemoración: los 70 años transcurridos del Día D y la reciente muerte de James Garner, para quien –según las buenas lenguas– esta habría sido la película favorita de su carrera.




La americanización de Emily es una comedia oscura, a ratos seria, que se desarrolla en una base militar americana donde curiosamente las actividades militares se cultivan menos que las lúdicas. En ella se conocerán sus protagonistas, el Teniente Comandante Charles (Garner) y Emily (Julie Andrews). Pronto surgirán los encontronazos entre el americano y la británica, pero de eso al amor, ya saben, hay un paso.



Curiosamente, esta película de contrastes entre usamericanos y europeos es uno de los primeros trabajos de un canadiense, Arthur Hiller, y está repleta de personajes que pierden la cabeza con facilidad y que ofrecen una visión singular sobre el conflicto: todos se dejan llevar por unos intereses que son los propios y denostan el ensalzamiento de la guerra y sus víctimas en virtud de unos principios más elevados. Así, un militar caradura y cobarde conquistará a una hija, hermana y viuda de caídos en combate. Las ventajas del teniente son evidentes para Emily, quien le reconoce que "ser un cobarde es tu principal virtud. Todos los hombres que he querido eran héroes y ahora están muertos".

Si quieren que les diga la verdad el humor negro de la cinta no siempre me resulta apetecible y en ocasiones hasta se me atraganta un poco, pero llama la atención que una comedia disparatada como esta surgiera de un equipo que sabía llevar bien el uniforme. James Garner se unió a la Marina Mercante al final de la II Guerra Mundial y participaría más tarde en la Guerra de Corea como miembro de la Guardia Nacional; Melvyn Douglas (Almirante Jessup en el filme) sirvió en las dos guerras mundiales; Paddy Chayefsky, el guionista, estuvo alistado en el ejército durante la segunda y no nos dejemos atrás a William Bradford Huie, autor de la novela en la que se basa la película, quien vivió en sus carnes el desembarco y lo utilizó de escenario en su obra. Julie Andrews no tiene galones, pero su papel no le quedaba tan lejano. Sabía lo que era entretener a los combatientes porque había comenzado a hacer sus primeros pinitos musicales delante de las tropas británicas a principios de la década de los 40 junto a Petula Clark. Así que supongo que nadie como ellos para reírse de las batallas. Y sí, son dudosos los valores los de la cinta, pero quién sabe, quizás sea verdad eso de que la cobardía es lo único que puede salvar el mundo.





lunes, 18 de agosto de 2014

La Gran Guerra


El pasado 28 de julio los medios nos recordaron que habían pasado ya 100 años desde el comienzo de la que fue una enorme guerra en su tiempo, aunque Europa demostró que en un par de décadas podía hacerla pasar de muy grande a normalita. El canal TCM dio entonces lustre a algunas de sus cintas más belicosas y me temo que no le he dedicado a la blogosfera el tiempo necesario como para saber si el acontecimiento ha sido conmemorado como se merece por aquí: con títulos como Adiós a las armas, Senderos de gloria o La gran ilusión. Por mi parte yo aproveché la fecha para ver sobre el conflicto el documental que les traigo.

La Primera Guerra Mundial en color fue rodado para la televisión británica en 2003. Compuesto por seis episodios, repasa el enfrentamiento por tierra, mar y aire. Sus imágenes han sido retocadas con color y cuenta con la voz de Kenneth Branagh como narrador. Ofrece, además, testimonios de supervivientes que enriquecen el reportaje con anécdotas como esta:

La trincheras son muy distintas de lo que yo esperaba.  Desde luego, sacar la cabeza para mirar es la muerte segura, incluso disparaban a los periscopios de espejo que miden como mucho 14 cm2 uno tras otro. Cuando los turcos atacan suelen gritar "Allah, Allah" y nuestros chicos contestaban "Venid aquí , cabrones; os vamos a dar Allah" y de tanto usar esa palabra un viejo turco quería saber si cabrones era uno de nuestros dioses. (Capítulo 5: Caos en el frente oriental)

Y lo mejor, por ahora fácilmente localizable en You Tube. En inglés o en español; con Branagh o sin él.






domingo, 13 de julio de 2014

Cerrado por vacaciones



Hace tiempo que no escribo, pero hace más que no voy al cine y ando escasa de material, así como de imaginación (para qué negarlo). A la ajetreada época del fin de curso le ha sucedido su contraria, la vacacional, y ahora no estoy yo para teclear mucho más. Dentro de muy poco (por desgracia) volveré a la normalidad y espero retomar con fuerza la actividad bloguera. Mientras tanto una pista de por dónde ando. A ver si os ganáis el gallifante...




jueves, 29 de mayo de 2014

We Love Clicks!


Los Clicks están este año de celebración y cumplen ya 40 tacos. Aparecieron por primera vez en 1974, durante la Feria del Juguete de Nuremberg, y no han abandonado los estantes de nuestras casas desde entonces. Con motivo de este 40 aniversario los Clicks no dejan de recibir visitas. Una de ellas es la del fotógrafo Darrin Zammit Lupi, quien nos ha regalado un reportaje gráfico (aquí) que desvela cómo nacen tan entrañables criaturas; o los del Telegraph, que se han marcado este didáctico vídeo. Todo para mostrarnos que, aún diferentes, siguen siendo los mismos. Porque si algo ha cambiado desde los años 70 hasta ahora es el público objetivo de los muñequitos. Infantil en su origen, hoy en día alberga a no pocos treintañeros cuasi cuarentones que no tienen intención de abandonar el hobby. Entre ellos Mauro Solbes y Aaron Mira, responsables del blog "I Love Clicks", blog hecho por y para clickeros que quieren ver la actualidad con unos ojos más cachondos. Por nuestra parte, los cinéfilos les debemos una encomiable tanda de carteles cinematográficos con estas figurillas por protagonistas. ¡Larga vida a los Clicks!






















viernes, 2 de mayo de 2014

Joe´s Apartment


No era la primera vez que las veía, pero desde hace una semana sus apariciones se han ido multiplicando. Desde entonces las voy buscando a cada paso que doy por la casa y agudizo el oído por la noche para escucharlas. Sí, se escuchan. Son prácticamente ciegas, por lo que tienen sus antenas en continuo rozamiento con todo lo que se encuentran. Lo peor que se puede hacer en estos casos es googlear, pero es prácticamente imposible resistirse. Se comienza con las socorridas palabras "eliminar cucarachas" y pronto se descubre que hay todo un mundo en cuanto a estos bichejos se refiere que uno desconoce. Y comienza una labor investigadora a la par que asquerosa. Porque yo de cucarachas sabía lo básico, pero ahora ya distingo la americana de la común, las dos especies (entre sus 3.500 variantes) que suelen rondar por nuestras ciudades. Aún me queda distinguir el macho de la hembra (en las comunes esta última no tiene alas), pero todo se andará.

Yo ya sabía que pueden sobrevivir a radiaciones y que se reproducen rápidamente por esa gran cantidad de huevecillos que llevan las hembras en las ootecas, pero no sabía que pueden vivir sin cabeza –entre ellas una revolución a la francesa habría sido un cachondeo– y cuando mueren no lo hacen por la falta de mollera, sino de inanición. Los días que pueden estar vivitas y coleando y decapitadas son objeto de discusión. En este sentido me ha sorprendido el interés empírico de los internautas, muchos afirman haber llevado a cabo el experimento, aunque las cifras siguen siendo dispares, de 6 días a la improbable cifra del mes. Supongo que depende de lo bien criado que estuviera el ejemplar. Pero no crean que la cabeza no les sirve para nada. Hay estudios donde se someten a las cucarachas a las clásicas actividades conductistas y en ellos se vio que las decapitadas aprenden muy lentamente y con menos éxito que las demás. Suelen morir boca arriba, ya sea por pérdida de equilibrio (sus patas se contraen al morir) o por los espasmos que les causan los insecticidas. Pero no se confíen: a veces adoptan esa postura como mecanismo de defensa. El clásico "hacerse el muerto". Son listas, las joías.

    El sueño de la razón produce monstruos, pero tras mi concienzudo estudio cucarachil me resultaban aún más repugnantes, por lo que busqué otro tratamiento. Cuando vi Babe, el cerdito valiente tuve que dejar pasar un par de semanas para zamparme un bocadillo de jamón, así que nada como una película para reducir el asco y aumentar la empatía. Pero a diferencia de otros bichejos, las cucarachas no suelen tener buena prensa tampoco en este aspecto. Y eso que hasta las ratas tienen a Ratatouille. A mi memoría sólo venía una película de 1996 que he revisado estos días, El cuchitril de Joe (Joe's Apartment). Curiosa película dirigida por un tal John Payson, quien llegó, dirigió esta película y se esfumó. Dios sabe de dónde le vino este interés argumental. En el filme las cucarachas de un infesto apartamento quedan prendadas de su último inquilino y no es de extrañar, porque Joe (Jerry O'Connell muy jovencito) es un chico desastroso, descuidado y de buen corazón (además de un gran guarro), dando lugar a una peculiar simbiosis amenizada por números musicales interpretados por estos artrópodos. Tengo que reconocer que la película es mala y como terapia no ha funcionado, así que tras una buena dosis de insecticida me voy unos días a la playa. Continuará.






    jueves, 10 de abril de 2014

    Ouroboros


    El título era Ouroboros y por lo que había llegado a mis oídos se trataba de una película rodada en Córdoba, en latín y con música de Mihály Vig. Como la cosa prometía, me puse manos a la obra y el resultado es esta entrevista, la primera que hago como colaboradora en la Revista WEGO y con la que he disfrutado de lo lindo. Si les pica la curiosidad –y debería picarles– pueden pinchar aquí para leer el texto en cuestión. Así podrán saber lo que se les pasa por la cabeza a Carlos Rivero y Alonso Valbuena (sus directores) para meterse en semejante fregao.  Y parece que han salido bien parados.




    viernes, 28 de marzo de 2014

    It Girl: no es fashion todo lo que reluce


    Como la tele la veo poco acabo de descubrir este corto gracias al blog Ideas y Palomitas, y no me resisto a compartirlo con vosotros. Tres irónicos minutos que yo situaría entre el "jajaja" y el "snif, snif" a falta de encontrar uno de esos términos molones que acuñan sus protagonistas. A ver qué os parece este trabajo de Oriol Puig Playa.

    ¡Feliz fin de semana!



    It Girl from oriolpp on Vimeo.

    viernes, 21 de marzo de 2014

    Guapo negro, guapo blanco


    Atrás quedaron un año más los Oscars con sus tradicionales polémicas. Se centra en esta ocasión la disputa en la merecida o no gloria de una cinta que rememora el pasado esclavista de los USA: Doce años de esclavitud; para unos necesaria y conmovedora, para otros algo complaciente y accesoria. Habiendo disfrutado la película, me encuentro más cercana al segundo grupo y creo que no será esta la que quede en mi recuerdo del, por otra parte prolífico, 2013. Así que, puestos a hablar sobre cintas de temática racial y reivindicativa, en esta entrada voy a rescatar una más antigua: París Blues (o Un día volveré, tal y como se le bautizó en España). Una olvidada historia de un par de músicos americanos por tierras parisinas. Uno negro y otro blanco. Dos historias tan dispares como el color de sus protagonistas.


    La película de 1961 arranca con el contacto de los músicos con dos turistas americanas (de nuevo una negra y otra blanca). Esta relación les hace reconsiderar el motivo de su partida a Europa. Unas historias románticas bañadas de un buen jazz a cargo de Duke Ellington (nominado por la banda sonora aquel año) y con la aparición estelar de Louis Armstrong. El guapo blanco era nada más y nada menos que el insuperable Paul Newman, la blanca su ya entonces envidiada esposa Joanne Woodward y el negro un Sidney Poitier que andaba esos años por la gran pantalla continuamente enfrascado en el problema racial de la época. También en esta ocasión, en la que el director Martin Ritt pretendía mostrar la realidad de los músicos de color que escapaban de la discriminación americana. Para ello Martin ponía un charco de por medio y también dos personajes bien avenidos pero en todo diferentes: El negro que querría volver a casa, pero no debe; el blanco que puede regresar, pero no quiere.


    Repetía Ritt con la pareja Newman/Woodward, a los que él mismo había unido en la anterior y más exitosa El largo y cálido verano, aunque esta vez el ya matrimonio no tuvo tanta suerte y pasó el resultado sin pena ni gloria por la taquilla. Y aunque no sea un filme especialmente notable, yo le habría dado alguna estatuilla sólo por el porte de sus protagonistas.





    Coda: De un racismo más actual fueron acusados recientemente los encargados de la distribución de 12 años de esclavitud en Italia por unos carteles que resaltaban a los blancos y secundarios Brad Pitt y Michael Fassbender frente al protagonista, Chiwetel Ejiofor, un negro pequeñito que se limitaba a correr en la esquina del póster. Probablemente se deba esto más a la fama que a la raza, pero los desafortunados carteles fueron igualmente retirados tras las críticas recibidas. El tamaño del rostro de Pitt es desde luego mucho más grande que su papel en la película.





    jueves, 27 de febrero de 2014

    Regreso al pasado


    Creo que no tengo blog suficiente para reseñar todas las muertes que se producen en el mundo cinematográfico últimamente. Tampoco procedería una entrada monumental a Harold Ramis, por la sencilla razón de que yo en realidad de ese hombre sé más bien poco y mi llanto sonaría como el de una plañidera asalariada de la Columbia Pictures, pero la verdad es que fue ver la noticia de su muerte el otro día y poseerme una morriña ochentera que aún hoy me dura. Los 80, esos años que indudablemente no tienen el caché de los 40, 50 ó 60; ni engloban géneros tan potentes como el noir, el western o el peplum. Probablemente lo que esa década vino a traernos fue mucho entretenimiento y conceptos como blockbuster, secuelamerchandising. No obstante una es hija de su tiempo y no puede olvidar que fue en los 80 cuando se metió por primera vez en una sala de cine para degustar cintas como las de abajo. Todo un regreso al pasado antes de que los Oscars nos devuelvan a la actualidad de un plomazo. Seguro que pueden enriquecer la lista, la cual no va por orden de preferencia, aunque sí encabezada por Ramis, sus compañeros cazafantasmas y su memorable himno:


    If there's something strange in your neighborhood
    Who you gonna call?
    Ghostbusters!


    Cazafantasmas (1984)
    Juegos de guerra (1983)
    La princesa prometida (1987)
    Cuenta conmigo (1986)
    En busca del arca perdida (1981)
    E.T., el extraterrestre (1982)
    Regreso al futuro (1985)
    Dentro del laberinto (1986)
    El imperio contraataca (1980)
    Bitelchús (1988)
    Los Goonies (1985)
    Karate Kid (1984)
    Gremlins (1984)

    jueves, 13 de febrero de 2014

    Popurrí


    La escasez de tiempo me lleva a escribir una entrada exprés con la que actualizar un poco el blog y comentar algunos acontecimientos que no quiero que por dejadez se me pasen por alto. En primer lugar está la archisabida muerte de Seymour Hoffman. Lo malo de estos tipos, estos secundarios –él no siempre– con estrella, es que acostumbran a trabajar en unas 2/3 películas al año y cada vez que aparecen el filme se apunta un tanto. Ya no será así en este caso. Gracias a Phillip, además, nos hemos enterado de que la heroína ya no es esa droga ordinaria, bajuna y sanguinolenta que prácticamente se desterró tras los muy sufridos años 80, ahora resulta que renace en la parte del mundo más "in" y que está haciendo furor entre los actores y los aspirantes a esa profesión que pululan por el bajo Manhattan. Que Dios nos pille confesados.




    También se relacionaba con la droga en su última cinta la inglesa Kristin Scott Thomas, quien ha anunciado recientemente su retirada del cine. Que se aburre, dice. No creo que sea por la falta de papeles interesantes, porque se va tras el que seguramente haya sido uno de los mejores en su carrera, esa Crystal de Only God Forgives, un filme que reúne críticas que lo retratan como lo más soporífero o lo más sublime, pero en el que ella estaba estupenda. En este caso la desaparición puede ser reversible, pero sin duda vamos a echar de menos sus pómulos generosos, sus ojos hundidos y sus aires aristocráticos.




    Pero todo esto es pasado. El presente está en Barcelona y se llama Americana Film Fest. Festival de cine indie made in the USA. La programación promete y los precios acompañan, así que si yo estuviera por la Ciudad Condal no me lo pensaría. Por desgracia no me puedo mover de aquí, aunque espero hacerme con las películas y acompañar en espítitu a los allí presentes. Por cierto, que proyectan la única película dirigida por Seymour Hoffman. Una despedida a lo grande. Desde hoy, 13 de febrero, hasta el 16. Avisados estáis.




    viernes, 31 de enero de 2014

    Her, de Spike Jonze


    Spike Jonze (Adaptation, Cómo ser John Malkovich) vuelve a las andadas con una de sus acostumbradas historias rocambolescas, aunque en esta ocasión con una carga más romántica. La cinta en cuestión se llama Her y cuenta con 5 nominaciones a los Oscars, así que puede que rasque algo el 2 de marzo en el teatro Dolby. A la cartelera española llegará el 21 de febrero, pero no hace falta que les diga que la película puede verse ya por otros medios. Un ejemplo de esa tecnología a la que el ex de Sofía Coppola augura en su último film un avance impacable y que le deja al protagonista una cara tal que así:


    Her es una historia difícil de clasificar, mezcla de pequeñas dosis de ciencia ficción, drama, romance y humor. En ella Jonze recurre al futuro para hablar del amor, que en esencia sigue siendo lo mismo, pero en diferente formato. Theodore, un escritor de cartas profesional, se enamora de Samantha, un sistema operativo creado para hacer su vida más fácil. Y la chica (?) cumple el papel a la perfección. A estas alturas no nos debe sonar raro que alguien pueda enamorarse de eso. A poco que haga uno cuentas verá que, en cuanto a atenciones, su pareja raramente va a ganarle a su smartphone. Imaginen encima que éste cobrara vida y les ofreciera una asistencia integral y un trato personalizado. Además, el OS –en inglés, ya saben...– en cuestión aparte de ser multifuncional, inteligente, ingenioso y eficaz, cuenta con la voz algo cascada y tremendamente sensual de Scarlett Johansson. Eso sí, intenten ver la versión original o me temo que se quedarán sin apreciar esto último. Estas nuevas y futuristas relaciones cuentan con la comodidad del On/Off y con un sexo seguro y aséptico. Porque el onanismo no sólo es limpio, sino también certero. Obviamente también tienen sus inconvenientes, todos reflejados en el film generalmente de forma bastante habilidosa (presten atención a una disputa de pareja a tres bandas de lo más cachonda), y que hacen que uno no termine de verle el punto al idilio virtual. Amy Adams cumple perfectamente el papel de vecinita entrañable y Joaquin Phoenix se merece todos los premios que le den por esa cara de bobo que mantiene durante todo el metraje, asistiendo a un futuro que viene a ser igual que nuestro presente, pero con dos diferencias: Un avance tecnológico que revoluciona –aún más– la relación entre las personas y una marcada tendencia en la moda hacia el pantalón de talle alto que glorificó Julián Muñoz. Si es lo que dice mi madre, "todo vuelve".




    viernes, 10 de enero de 2014

    The Broken Circle Breakdown


    A pesar del trancazo que me regaló Bélgica para recibir el nuevo año, yo no le guardo rencor y le dedico la primera entrada del 2014. Que no se diga. The Broken Circle Breakdown es la última película del belga Felix Van Groeningen (de Gante, para más señas) y lleva un año plagado de reconocimientos: mejor guión y mejor actriz en el Festival de Tribeca, mejor actriz en los Premios del Cine Europeo y Gran Premio del Público en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, entre otros. Y le queda aún recorrido: ha sido preseleccionada para los Oscar y el 16 de enero sabremos si finalmente se encuentra entre las nominadas. Teniendo en cuenta que hace un par de años Bullhead competía también por Bélgica en la categoría de Mejor película de habla no inglesa, podemos concluir que los belgas están en racha últimamente.


    El argumento del film que nos ocupa es el que sigue. Didier (Johan Heldenbergh) es un músico que toca el banjo en una banda. Un día se lanzará a por Elise (Veerle Baetens), una tatuadora impregnada de sus propias creaciones que le ha llamado la atención. Todo le sale redondo al artista, quien encuentra en ella además de una inseparable compañera una voz adicional para su grupo. Culminará la buena racha con el nacimiento de Maybelle, una niña no buscada pero muy bien recibida que hará de la alternativa pareja una singular familia bluegrass. Todo se torcerá cuando la enfermedad entre en escena y los padres descubran sus diferencias al encajar de forma diferente el dolor. Él, ateo, con ira; ella, creyente, con esperanza y resignación.


    The Broken Circle Breakdown ha recibido en España el nombre de Alabama Monroe. A priori uno no puede sino preguntarse de dónde narices se han sacado dicho título, pero podríamos decir que el que se encarga de esos menesteres ese día estaba bastante inspirado. Sin seguir un orden cronológico lineal, el espectador asiste a la historia de la pareja de forma desordenada, juntando unas piezas que resolverán el enigma del título y darán como resultado un emotivo final.


    El film tiene sus pegas: un inevitable aire a esos melodramas de enfermedades ya vistos y una segunda parte más deslucida que la primera. Pero cuenta a su favor con unas estupendas interpretaciones, una original puesta en escena y una banda sonora que bien podría considerarse otra protagonista de la película. Como ejemplo me despido con la pieza de aquí abajo, auténtica música de Kentucky made in Flandes.