martes, 28 de mayo de 2013

Diez carteles para recordar

Mr. Lombreeze se ha sacado de la manga un meme (ver aquí) la mar de entretenido: seleccionar nuestros diez carteles de películas favoritos. Bueno, yo para hacer estas listas soy bastante mala, una víctima de mi indecisión y mi mala memoria, pero a día de hoy –y en este preciso momento– los que se me vienen a la cabeza son estos:


1. El inolvidable huevo de Alien, porque es simple y efectivo y esos cuerpos de la parte inferior siempre me han dado mucho yuyu.


2. He querido poner alguno de la madre patria, así que seguimos con el yuyu, esta vez ibérico: Furtivos.


3. Difícil elegir un cartel de Kubrick, aunque quizás el de Barry Lyndon sea el más elegante.



4. También le he dejado hueco a Takeshi Kitano y su rojo intenso en Dolls:



5. Esa Natalie Portman siniestra de Cisne negro ha protagonizado uno de los carteles más impactantes de los últimos años:



6. El de Tyrannosaur me llamó la atención desde la primera vez que lo vi. Reconozco que durante un buen tiempo esperé encontrarme en la película con el dinosaurio, ejem...



7. El Piano, porque es escuchar al señor Nyman y pensar en la playa de la foto:



8. Otro ojo que todo lo ve: Réquiem por un sueño.



9. Clásico entre los clásicos: Metrópolis.



10. Y me voy a saltar un poco las reglas de juego con una serie, todo sea por Don Draper:





¿Y vosotros ?¿Os apuntáis al juego?

martes, 21 de mayo de 2013

Cannes, en busca del mito perdido


Cannes nos ha ofrecido este año uno de sus carteles más aplaudidos, así que no es de extrañar que haya sido ampliamente divulgado y compartido. Lo cierto es que la foto protagonizada por Paul Newman y Joanne Woodward es magnífica y Paul resulta siempre infalible. Guapo entre los guapos, es capaz de dejar sin respiración al público femenino sin perder un ápice de respeto ante el masculino. Y es que no conozco yo hombre que no asuma la superioridad estética del americano.




Tras el cartel, lo que parece ser una moda. No ha sido esta la primera vez que el festival rescataba grandes estrellas hollywoodenses para publicitarse (de hecho, esto lo hemos visto anteriormente), pero en los últimos años parece ser la tónica. Puede que su alfombra roja se quede algo corta en estrellato, o que ya no haya estrellas como las de antes, o que las que haya no vayan a Cannes. El caso es que este año volvemos al mito. Sobre la calidad cinematográfica mostrada aún tendremos que esperar un poco. Mientras tanto, más carteles mitómanos.


Una Marilyn sugerida y divinizada, en 1980

La Dietrich, en el festival de 1992

Un año más tarde, los protagonistas de "Notorious"

Dean (2005), poniéndole cara a la sección Un certain regard

Faye Dunaway, en el 2011

De nuevo la Monroe, el año pasado

jueves, 16 de mayo de 2013

Vamos a morir todos

El sábado hice algo que no hacía desde hace mucho: ir al cine. Como antaño, comencé la planificación del evento mirando por mi comodidad –programación de las salas cercanas– y terminé echando un vistazo a críticas varias. Me decanté por la última del coreano Park Chan-Wook, que ha cruzado el charco y se ha ido a rodar a los USA y con la Kidman. No es que yo haya visto mucho de este director. Su afamada Old Boy me parece una buena película que no tengo ningún interés en volver a degustar por falta de estómago, pero pensé que las barras y las estrellas habrían suavizado al violento asiático. Así es. No es que uno no vea sangre, que salpica de vez en cuando, pero todo es más comedido. La película, entretenida, cumplió su función y yo eché un buen rato y me harté de palomitas. Y acaba aquí la crítica de hoy, que lo que yo quiero contar en la entrada es otra cosa que me llamó muchísimo la atención: los tres trailers que precedieron a la peli tenían una temática futurista-apocalíptica que daban ganas de santiguarse. Por orden de estreno:

After Earth: Lo nuevo de M. Night Shyamalan llegará en junio a la taquilla. Vuelven a la carga Will Smith e hijo, en una peli en la que el progenitor es un general de renombre y tiene que remangarse cuando su nave se estrella con la tierra por error, puesto que lo que se encuentran aquí es un mundo muy poco acogedor.




Pacific Rim: Será en julio cuando podamos ver lo último de Guillermo del Toro, que llegará a las pantallas con criaturas horrendas y con robots creados por los humanos para defenderse de las primeras. Todo preparado para evitarle a la humanidad un final muy monstruoso.




Elysium: Con pinta de ser la más interesante de las tres. El director de Distrito 9,  Neill Blomkamp, regresa también un tanto agorero en el mes de agosto. Estamos en el 2159 y en la tierra sólo viven los que no han podido escapar a Elysium, una estación espacial reservada sólo para los más afortunados. Ni que decir tiene que el panorama en nuestro planeta deja aquí también mucho que desear, pero Matt Damon luchará por la igualdad de esos dos mundos y le plantará cara a Jodie Foster, empeñada en preservar el alto nivel de vida de la estación.




La verdad es que me llamó la atención ver tanto trailer fatídico uno detrás de otro, de ahí este post. Pero no se preocupen si este no es su género, en la blogosfera van a tener otra opción: Seguir el I Festival de Cine Inédito On Line. El Festival Cine-On, para los amigos. Sucesor del Festival Pirata de Cine Asiático creado por David Amorós, vuelve esta vez más universal y menos localizado. Aquí el enlace para seguirlo, aunque también daremos buena cuenta de él por estos lares. Todo a partir del 6 de junio. Que no está la cosa para tanto apocalipsis, hombre.



viernes, 10 de mayo de 2013

Un cuento de primavera

Al final no llegó la sangre al río y pude salir del vicioso círculo insomne. Me bastó suplicarle a un compañero algún que otro cambio de turno y lograr un día de asueto que me permitiera coger el coche y cambiar de aires. Escapada de relax, creo que la llaman. En un par de horas me planté en un pueblecito blanco de calles imposibles, tan cerca del mar como de la montaña y me dediqué a darme chapuzones y a ponerme de atún hasta las cejas. Aquí los documentos gráficos que lo atestiguan:





Y si se preguntan el porqué del título, sí, éste hace referencia a la película del mismo nombre dirigida por Éric Rohmer. Porque aunque yo no sea mucho del francés, reconozco que siempre me acuerdo de él cuando me da un avenate (expresión muy sureña, pero veo que recogida por la RAE) y hago una precipitada maleta. En su cine abundan los protagonistas que, o no tienen claro dónde van, o son víctimas de un azar empeñado en pasearles. Sus personajes se deslizan muy –pero que muy– lentamente por la casualidad y acaban en situaciones imprevistas y pintorescas. Así se desarrolla Un cuento de primavera, que se inicia cuando Jeanne, una profesora de filosofía sin ganas de volver a su apartamento, se presenta en una fiesta en la que conoce a una jovencita –Natacha– dispuesta a cambiarle los planes. Cuando el espectador quiera darse cuenta, nuestra Jeanne se encontrará ya cenando en un caserón de Fontainebleau, enzarzada en una ardua charla kantiana sobre la "Crítica de la razón pura" y manteniendo ciertos devaneos con el progenitor de su compañera... ¿Qué les había dicho?

Así que si necesitan una escapada y no pueden pegársela yo les dejo con este cuento primaveral, que es lo que pega estos días, y además menos da una piedra. Eso sí, puestos a elegir, de Rohmer yo escogería el Cuento de invierno. Puede que más rocambolesco, pero para mí más entrañable (también aquí). De las estaciones de Vivaldi también escojo la más fría. Algo tiene lo invernal que resulta ser infalible.




sábado, 4 de mayo de 2013

Amnesia


Yo siempre he sido de sueño ligero y costoso. Vivo desde la infancia en un eterno proceso cíclico que alterna las rachas de sueño escaso y malo con las de conciliación onírica imposible. Últimamente ando en la segunda opción y me trae por la calle de la amargura. El insomnio no sólo es el culpable de un estado de agotamiento supremo que me obliga a pellizcarme frecuentemente en el trabajo o a sacar las gafas del cajón ahora que no me encuentro los ojos para colocarme las lentillas, también me ha traído una nueva obsesión que me golpea los escasos ratos en los que duermo y que se repite siempre de la misma forma. Resulta que por alguna extraña razón en el sueño pierdo la memoria –no me queda claro si por golpe fortuito, acto violento o consumo abusivo de sustancias alucinógenas– y entro en un bucle maligno del que no puedo salir por haber olvidado todas esas contraseñas que forman parte de mi vida y sin las cuales se queda una en bragas. Me doy cuenta con el primer café matutino, cuando veo que no puedo acceder al correo electrónico ni al blog. Entonces me entran ganas de cambiar el estado en las redes sociales usando alguna expresión malsonante, pero tampoco puedo entrar porque no recuerdo las claves. El móvil queda inutilizado por falta de pin y a la espera de puk. Lo de no llevar un pavo en la cartera y tirar siempre de tarjeta es otro inconveniente cuando se presenta la imposibilidad de sacar la tarjeta de débito (que no de crédito, que yo le tengo pánico al déficit. Creo que es un ramalazo Merkeliano que se me pegó durante mis años de estudio de la lengua de Goethe). Tener las cuentas bancarias en bancos virtuales sale más económico pero una no tiene donde presentarse con la cara de pringá y el dni. Sin dinero y sin el código de mi tarjeta de sevici (sistema sevillano para coger y soltar bicis por varios puntos de la ciudad) me planto en el trabajo a pata, aunque sin el login ni el password los de personal piensan que me he quedado en casa. Sin hablar de todas esas aplicaciones informáticas para las soy un usuario non grato, convirtiéndome en una inútil durante buena parte de la jornada. Y así están las cosas cuando me despierto y veo que he dormido menos que ayer, pero posiblemente más que mañana. Pienso entonces en todos esos personajes cinematográficos desmemoriados, amnésicos o insomnes que me resultan tan familiares estos días y los recuento como si fueran ovejitas. Porque la amnesia debe ser una putada, pero en el cine ha dado mucho juego. Y seguro que a ustedes se les ocurren un buen puñado de pelis olvidadizas más...