jueves, 19 de diciembre de 2013

De Abdellatif Kechiche, Adèle Exarchopoulos y Nelson Mandela


Abdellatif Kechiche
Desde que Abdellatif Kechiche se llevara a casa la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes, La vida de Adèle se ha convertido en una de esas películas europeas imprescindibles cada temporada. Tengo que confesar que yo al cine fui con cierto recelo, aunque fuesen muchos –y fiables– los buenos comentarios que sobre la cinta me llegaban. El motivo era básicamente el cine de este tunecino/francés, tan amante de las historias de arrabales –sosas para mi gusto– bien sobradas de minutos. Andaba yo preparada para encontrarme algo parecido a Cuscús, esa película que en 2007 se llevó el Premio especial del Jurado en Venecia y arrasó en los César con una innecesariamente larga historia de emigrantes norteafricanos en el sur de Francia. Poniéndome en lo peor, hasta podía encontrarme con algo parecido a La escurridiza o cómo esquivar el amor, film adolescente y suburbial que también triunfaría (aún me pregunto por qué) en los Premios César de 2003. Algo más fresco estaba Kechiche en su ópera prima, La faute à Voltaire (La culpa la tiene Voltaire) que abordaba también el tema de la inmigración pero con un resultado bastante más ágil.


Probablemente la celebrada Adèle no esté lejos de todo eso. Basada en el cómic Le bleu est une couleur chaude, la historia se sitúa en el extrarradio parisiense y vuelve a tener a una adolescente por protagonista. Una joven con muchas ganas de conocer mundo que comienza su despertar sexual tanto en su acera como en la de enfrente, y que no tardará en probar las mieles del amor más intenso, el primero. Y si en realidad el resultado no es en esta ocasión tan diferente, cabría preguntarse por qué ahora todo es mucho más emocionante y al espectador no le pesan los 180 minutos de la cinta como una losa. ¿Ha dado ya Kechiche definitivamente con la tecla? Supongo que no, pero el director tiene ahora una pieza que antes no tenía, y no es otra que la actriz que da vida a la protagonista, Adèle Exarchopoulos. Porque viene a ser ella la que hace la película grande y la que consigue la empatía del espectador. Natural a rabiar, definitivamente no habría una Adèle sin Adèle. 


Pero si hay una película en la filmografía del tunecino que se sale por la tangente, ésa no es la basada en la ya mencionada jovencita parisina, sino la que se inspira en una mujer real, Saartjie Baartman. Venus Negra (2010) nos mostraba el lado más oscuro de Kechiche, que procedía sin paños calientes con este trágico biopic. Otra vez una inmigrante, sí, pero con un tono bastante más macabro. Una khoikhoi del sudoeste africano, llega a Inglaterra a principios del XIX para protagonizar una desagradable atracción circense: "La Venus Hotentote". Interpretando su número diligentemente –aunque no con agrado–, llama la atención de algunos colectivos que se oponen al espectáculo de la africana y de su jefe/amo. Durante el acto, Sara se comporta como un animal violento que sólo obedece a las órdenes de su domador. A ratos domesticada, otra parte del evento consiste en resaltar los atributos naturales de la Khoikhoi –unos glúteos descomunales– de los que el espectador puede dar buena cuenta tocándole el trasero. El debate sobre la voluntariedad de Sara en semejante sarao acaba con el negocio en tierras británicas y provoca su traslado a París, donde los espectadores no son tan reticentes con ciertas cuestiones morales. Cada vez con menos ropa y con un final de número más subidito de tono, Sara termina ejerciendo como prostituta, profesión que practica hasta su muerte, a los 25 años. Eso fue en 1815 y entonces sólo interesó a algunos científicos, que se pusieron manos a la obra rápidamente con el cadáver. Se realizó un molde con su figura y su esqueleto, su cerebro y sus genitales se expusieron en el Museo del Hombre de París. Allí continuó llamando la atención de los curiosos hasta 1974 y sólo tras la solicitud de repatriación de Nelson Mandela, pudo Saartjie abandonar tierras europeas y regresar a casa, a África, donde recibió al fin una sepultura de las ordinarias. Aunque considerando esta película, la Baartman sigue dando espectáculo. Ahora con otras intenciones, afortunadamente. 


17 comentarios:

  1. Coincidimos en parte, he querido ver toda su filmografía antes de ver la palma de oro. He visto Cuscús, por ahora, y no me ha desagradado aunque como tú si hallo un poco sorprendente tanto premio y si que se hace algo larga. Sin embargo, creo que tiene sus atributos, diría que sin ser extraordinaria es una buena película de inmigrantes tunecinos. Y pues me encanta el papel de Hafsia Herzi, y su baile árabe con la barriguita temblorosa me parece genial, no es una beldad, pero tiene lo suyo, su confianza me encanta, tiene un papel muy rico no siendo el principal. Una cinta más corta, mejor condensada hubiera sido un hit.

    Siendo honesto, me gusta que no te hayas emocionado con La vida de Adèle, me ha fastidiado un poco tanto bombo, aunque si me termina emocionando que se hará, aunque las historias de homosexuales en algunos produce lo mismo que al contrario, un amor ciego, como el rechazo, y pues yo siempre desconfio de sus historias por ser carne de festival y halago gratuito. Veremos, pronto.

    La próxima que veré es Venus Negra, 2 horas y media que con tu post se hacen muy apetecibles. Un abrazo.

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    1. La parte del baile es de lo mejor de Cuscús, pero también dura lo suyo, eh? La vida de Adèle me ha gustado, Mario. Lo del bombo me temo que es por ese par de escenas en las que hasta me da pereza entrar... Es una historia de amor sencilla y hermosa, pero creo que gran parte de su éxito se debe a la actriz. Está tremenda.Ya me contarás.La Venus Negra es interesante, merece la pena aunque sólo sea para acercarse a la historia de la pobre Saartjie. Un abrazo.

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    2. Creo que te estas contradiciéndote un poco, o no lo has dejado ver así en tu post, pero bueno. Yo creo que me va a gustar Adele, si bien si noto que es una historia de homosexuales, como es obvio, aunque también son seres humanos, y pues veremos si encuentro esa hermosa historia de amor y no una condescendencia a una temática y una condición sexual, como suele suceder.

      Por cierto, a mi me pasa como a ti con Adele, me gusta Cuscús y Venus negra sin ser totalmente apasionantes, son buenas películas. No creo que merezcan desmerecerse, y ya escribiré de todas ellas, lo que creo. Un saludo.

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    3. Jeje, no sería la primera vez que me contradigo, amigo Mario. Lo que quería decir, con menor o mayor éxito, es que al ver Adele he visto el cine al que Kechiche nos tenía acostumbrados. Ese mismo cine que nunca me ha apasionado, pero que esta vez sí que gusta y emociona. De ahí que piense que seguramente sea la actriz la responsable, porque lleva el peso de la peli sobre sus espaldas. Esperando estoy tu entrada, compañero ;) Un abrazo

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  2. No quiero más polémicas con Adèle que ya tuve bastante, jajaja.
    Dos veces la he visto y me ratifico, es una gran película. Una maravillosa historia de amor entre, ojo, 2 personas.
    Había visto antes Venus Negra y Cuscus y no me gustaron. Estas si que se me hicieron largassss. En cambio los 180 de Adéle como un suspiro.. tremendo!

    Un abrazo!

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    1. Ya me acuerdo, ya. Qué barbaridad. Ahí te vi fino, sorteaste la situación con gracia torera, jajajaja. Ya sabes que a mí también me gusta la película, sólo que creo que con otra actriz el resultado hubiese sido bien diferente. Con esa cola desastrosa y esos mocos colgando a Adèle siempre apetece darle un achuchón... de 180 minutos ;P

      Venus Negra me gusta más que Cuscús, aunque la trama tiene telita y Kechiche mete el dedo en la llaga demasiadas veces. La verdad es que no te puedo decir si me parece una peli buena o no, porque estaba demasiado afligida con la historia como para valorarla... otro abrazo!

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  3. Desde luego, La vida de Adele viene precedida de muy buena prensa, lo cual, por otra parte, es un arma de doble filo por eso de las expectativas. Yo todavía no la he visto, pero está anotada en la lista de "futuribles". De la otra no tenía ni idea pero, como no, tomamos nota.

    Un abrazo y felices fiestas!!

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    1. Como dices, lo mejor es no hacerse muchas ilusiones, aunque con todo lo que ha levantado Adele es difícil. De todas formas, cómo no, hay voces discordantes (pregúntale a Noodles que lo sabe bien, jajaja). Ya nos contarás. Un abrazo y felices fiestas igualmente!

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  4. ¿Tres horas de peli?, madre mía lo que tardan algunas en encontrar su identidad sexual ;P

    No conocía esa peli ni la historia de Baartman. Es increíble que hasta hace tan poco estuviéramos así...

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    1. Jajaja. Sí, tres horas. Bueno, como pensamos Noodles y yo, no se hacen largas, así que puedes y hasta debes animarte. Siempre cabe la posibilidad de tirar la toalla antes de que acabe... Lo de Baartman es tremendo. Una salvajada al presunto salvaje. Un abrazo.

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  5. Bueno Mara, esta vez creo que no coincidiremos, a mí me dejó fascinado, y ojo que no es por las escenas sexuales (que soy bieeeeen intensas xD) jajaja... Es por todo lo que representa, una hermosa historia de amor, de desamor, de iusión, del descubrir sexual, y un gran etc. Y sí, el trabajo de la protagonista es ENORME. Bien hecho!!
    Abrazos Mara!

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    1. Bueno, a mí también me ha gustado, pero es que Adele es mucha Adele, amigo! Durante 3 horas vuelve uno a la adolescencia ;) Un abrazo!

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  6. Había oido hablar de la Venus Negra y su Estetopígia (culo grande, hablando en plata) Es curioso porque lo de Mandela reclamando sus restos me trajo a la memoria el caso del Negro de Banyoles -una momia de guerreo bantú- que hizo correr mucha tinta.
    La vie d´Adèle me gustó aunque creo que le sobra una hora como a todas las películas que duran tres horas como la mayoría de Peter Jackson.
    Saludos. Borgo.

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    1. No conocía el caso del de Bañolas, acabo de leerlo. La verdad es que es parecido, aunque el bosquimano creo que comenzó su peregrinaje una vez muerto. Supongo que se ahorró así muchos sofocones.

      A Kechiche le mandaba yo a hacer un buen cursito de "time management", que ahora está muy de moda....

      Un abrazo

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  7. Las anotamos... Felices, amiga Mara! Abrazos, Anna

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  8. Yo era la primera película del director que veía, así que iba sin prejuicios pero también sin ninguna idea predeterminada. Creo que es cierto que Adele, la actriz suma un plus total a la película. Pero me parece que hay otros muchos aciertos en este caso, siempre mejorados por su protagonista, como dije en su momento, la mejor interpretación del año (y quizás en años).

    Un abrazo.

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