martes, 29 de mayo de 2012

De pitos y premios


Cannes ya ha echado el cierre este año y dentro de poco podremos ver si coincidimos con la apreciación del jurado, si la Palma es o no merecida, si las peores críticas están fundamentadas o si alguna que otra película que se haya paseado sin pena ni gloria por el certamen consigue más tarde encandilar a un público menos entendido en la taquilla.

Por lo pronto –y parece que continuando esa ola de silbidos tan en auge en nuestro país– en Cannes este año también se ha pitado. Aunque eso no restó posibilidades a la película en cuestión y la poco apreciada por la crítica Post tenebras lux ha facilitado el premio al mejor director a su dueño, el mexicano Carlos Reygadas. Éste tuvo así la oportunidad de "agradecer" a la prensa sus "bonitas palabras" cuando recogió el  galardón. No sé si me gustará o no la película pero creo que hay pocas cosas que me gusten más en esta vida que la ironía y la sutilidad.


Aquí Reygadas, con su polémico premio.



Y a mí todo esto me ha recordado uno de los abucheos más famosos de Cannes: el que tiene por protagonista al italiano Antonioni y por víctima a su película La aventura. Corría el año 1960 y dicho film se llevaba un buen rapapolvo en su Première, aunque los silbidos terminaron provocando el efecto contrario y algunos críticos y cineastas se movilizaron en defensa de una obra que, finalmente, ganaría el premio del jurado y obtendría, con el tiempo, un enorme reconocimiento.

La primera película que vi de Antonioni fue Blow up y he de decir que no me gustó en absoluto. Al contrario de lo que me pasa con otros directores, a este italiano no le guardé yo mucho rencor y al poco tiempo intenté buscar una reconciliación. Su aventura fue nuestra pipa de la paz y yo me acostumbré al italiano y a su cine como el que se acostumbra a dar paseos vespertinos sólo para estirar las piernas y no ir a ningún lugar, como todo lo que empieza por prescripción y llega a convertirse en un hábito placentero.

Cuando se le toma la mano a Antonioni para ir a pasear se sabe que el camino va ser bello y tranquilo pero no se sabe ni cuándo empezó realmente ni cuándo acabará, y es que el italiano tiene una visión particular sobre eso que se le presupone a una obra dramática  y que tan concienzudamente nos enseñaron en la escuela, lo recordarán ustedes, aquello de principio, nudo y desenlace.



Monica Vitti, de viaje

 En La aventura la historia de un amor se transforma pronto en la historia de otro, previa desaparición de la que el espectador consideraba protagonista, y todo esto aderezado con unos viajes que se empalman  sin que la audiencia sepa –ya que los personajes tampoco lo saben– cuando van a llegar a su fin. Esta desordenada trama incomodó en un principio a muchos aunque el complejo y fracasado film se convertiría más tarde en un gran éxito que inauguró, además, una trilogía (junto con La Noche y El Eclipse) considerada por muchos la época dorada de su director y que se centraba en el tema de la comunicación, o mejor dicho en la falta de ésta, entre los seres humanos.


Antonioni y Vitti, pilares de la trilogía.


Pero Antonioni no se quedó con ganas de Palma y Cannes cedió en 1966 ante Blow up, formando parte así de mi personal lista de premios entregados a destiempo, porque ésta es en mi opinión una película bastante inferior y tras la que, además, Antonioni entraría en una crisis creativa que iniciaria el declive de su carrera. Y es que a veces no somos conscientes de que nuestros éxitos son, en realidad, menos éxitos de lo que creemos y nuestros fracasos, menos fracasos.


Antonioni celebrando su Palma de Oro por Blow Up




sábado, 26 de mayo de 2012

Antes muerta que sencilla

Ha sido leer al amigo Mr. Lombreeze –quien ha salido del armario reconociendo su inclinación hacia ese festival llamado Eurovisión– y venirme a la mente esa frase/canción que da título a este post. Y es que aparte de ser nuestro último éxito eurovisivo, es una frase que le viene muy bien a la gala que tendrá lugar esta noche.

Eurovisión cada día es más hortera y esa marcha parece ya algo imparable, porque la evolución/involución del evento viene a ser algo así:

  • La gala comienza a celebrarse a mediados de los 50, con ejemplos como el que les pongo aquí: Galanes con pajaritas, orquesta en directo, voces de infarto y decorados elegantes y pomposos.


 
 
  • Qué decir de los 60, nuestra mejor década eurovisiva. Entonces colores y minifaldas favorecieron mucho a la gala y la convirtieron en un básico de cada casa:


  • En los 70 comenzamos a ver brillos y ropajes recargados, pero con gracia, eso sí, y la música que sonaba por allí daba la vuelta al mundo:


  • Esos años 80 de hombreras y cardados también llegaron al escenario de Eurovisión (Celine Dion, quién te ha visto y quién te ve), aunque por aquel entonces la gala ya empezaba a negarse a envejecer dignamente:


  • En los 90 ya no se sabía qué hacer para recuperar audiencia y se recurría a la provocación. Fue entonces cuando le dieron el premio a una transexual que venía de causar enfrentamientos religiosos en Israel:


  • Con la irrupción del siglo XXI, sigue el camino hacia lo burlesco con llamativos atavíos y profusas coreografías. Aquí el ejemplo Ucraniano, que ganó en el 2004 recreando una vetusta danza de los Cárpatos (y conste que a mí me gusta esta canción):



  • Y nadie sabe lo que nos deparará esta noche, ya perteneciente a la actual década, pero la cosa pinta tal que así:



Dice Lombreeze que Eurovisión es como los Óscars...enga ya, hombre (nótese el tono jocoso, lo tengo muy trabajado con una birra en la mano y el codo en la barra, en internet pierde). Pero vamos, que espero que él disfrute esta noche y que gane su querido Engelbert Humperdinck, porque vaya canción fea que llevamos nosotros.

Me despido una vez más con Forges, y es que este hombre no dice nada y lo dice todo:



jueves, 24 de mayo de 2012

Looking for Buñuel


Las cenizas de Luis Buñuel están siendo estos días objeto de controversia y es que al parecer no está muy claro donde se hallan los restos del cineasta aragonés. Ahora que los españoles teníamos ya localizado al descubridor Cristóbal Colón (al  parecer ya de forma irrefutable en la Catedral sevillana) comienza la búsqueda de uno de nuestros directores más internacionales.

La discordia la pone en este caso un sacerdote dominico –unido a Buñuel por una gran amistad– que asegura que las cenizas le fueron entregadas por el hijo del director, residente en los USA,  y que él las depositó en una parroquia universitaria al sur de la capital mexicana. El artículo, por si les interesa, aquí.

Y mientras herederos de Buñuel e íntimos dominicos se ponen de acuerdo en el paradero, a algunos la sola posibilidad de que el ateo Buñuel descanse en una parroquia les produce cierta mofa por lo incoherente del asunto, pero qué quieren que les diga, que cualquiera sabe lo que el ya difunto hubiese querido.

De Buñuel yo he escuchado muchas cosas y la mayoría ciertamente de naturaleza incompatible: Que si reprochaba la moral puritana pero era un hombre increíblemente celoso de su mujer y reprendía a las actrices que iban ligeras de ropa por los rodajes, que si era un enamorado de Estados Unidos pero se codeaba con y alentaba a la izquierda más anti-fascista y anti-USA, que si era algo anarquista pero en su casa imponía una férrea disciplina... Y así podría seguir unas cuantas líneas más. Lo cierto es que yo nunca he creído en la coherencia de las personas y además, caso de que existiera la posibilidad de que pudiera darse, el resultado me temo que sería terriblemente aburrido.

Dicho esto, yo creo que Buñuel aparte de ser un cachondo mental estaba más que acostumbrado a las fricciones con sus coetáneos y a lo mejor fue eso lo que le llevó a una errática vida a pesar de que no le gustara viajar. Uno de los primeros golpes se lo asestaron los suyos y es que lo de definirse como republicano no le ayudó cuando la 2ª República Española censuró el documental  Las Hurdes, tierra sin pan por mostrar una España demasiado denigrante. También tuvo problemas en París con  La edad de oro, que fue prohibida a los pocos días de estrenarse y fue despedido del Museo de Arte Moderno de Nueva York tras ser definido como ateo y comunista en las memorias de  su ¿amigo? Dalí.


Buñuel, según Dalí.


Pero por todo lo anterior posee una nómada filmografía que combina las nacionalidades francesa (Belle de Jour, El discreto encanto de la burguesía...), mexicana (Los olvidados, El ángel exterminador...) y española. Y de una española quería hablar yo hoy, por ser éstos días de Cannes, y por ser ésta la única cinta española que se ha vuelto a casa con la Palma de Oro. Y es que Viridiana hizo acrobacias para saltarse los controles del generalísimo y se plantó en la Costa Azul en 1961 representando a nuestra piel de toro. El mismísimo Director General de Cinematografía recogió el galardón ante la indisposición de Buñuel pero no lo pudo celebrar mucho porque el acto le costó el cargo: Viridiana no era esa película que le habían vendido, la cual trataba sobre una mujer devota dedicada a las buenas obras. O sí lo era, pero también era muchas otras cosas. La distribución de la cinta peligraba y sólo fue posible su estreno "disfrazándola" de producción mexicana. Los españoles, eso sí, nos quedamos sin Viridiana hasta 1977, cuando pudo llegar por fin a nuestras salas, a pesar de que, según palabras del propio Buñuel, Franco la había visto y no le había parecido para tanto. No querría llevarle la contraria a colaboradores como Arias Navarro... normal.

Viridiana no ha perdido aún en nuestros días ni un ápice de actualidad (se ve que que el tema de las miserias humanas va para largo)  y su cena, con permiso de Fra Angélico, Da Vinci y demás, es de las más importantes de la historia del arte, porque como ya me ha dicho por aquí alguna que otra vez el amigo Teo Calderón ¿Qué es el cine sino arte?







domingo, 20 de mayo de 2012

Nine songs


No, no les voy a relatar en esta entrada acerca de esa peli de Winterbotton en la que mi admirado director prescindió de guión para ceder protagonismo al más puro mete-saca, es que –como tantas otras veces– se me ha venido a la cabeza un cinematográfico título para un post que lo único que pretende es mostrarles una lista de canciones. Bien es cierto que Winterbottom hace lo mismo en Nine songs, exponer sus 9 canciones de esos 9 conciertos que podrían considerarse los protagonistas de la historia junto al mete-saca antes citado, pero yo no tengo la suerte de vivir en una ciudad donde una pueda tropezarse cada fin de semana con Franz Ferdinand o Primal Scream en alguna que otra sala, así que una vez más, aceptaremos cine como animal de compañía.

Van pues ahí mis 9 cinematógraficas canciones, que no son las mejores ni de las mejores películas, pero que por alguna extraña razón han acabado en esta poco razonada lista.


1. La primera es la causante del post, y es que ayer el mítico Iggy Pop se subía al escenario en Sevilla enseñando su legendario torso y ofreciendo mil posturas imposibles, seguramente causa o efecto de su dañada cadera. No se dejó atrás éxitos como I wanna be your dog pero no tuvo a bien separarse mucho de su relación con los Stooges y no pudimos disfrutar de sus joyas en solitario como "The Passenger" o "Lust for life", canción esta última que le venía como anillo al dedo a esas carreras que se marcaban los escoceses heroinómanos de Trainspotting. Me desquito un poco, por lo tanto, con este vídeo:





2. La segunda canción es de máxima actualidad, y es que la reciente muerte de Donna Summer ha dejado huérfana a la música disco pero también a esos parados ingleses de Full Monty dispuestos a enseñar carne para conseguir unas pounds. No me imagino yo semejante coreografía en mi oficina del paro, entre otras cosas porque allí no nos ponen la radio, serán los recortes.




 3. No puede faltar en mi lista algo de grunge, y es que al fin y al cabo una es hija de su tiempo. Pocos tuvieron la suerte de andar aquellos años por Seattle, cuna del asunto, pero la película Singles nos dejó un pequeño retrato con cameos de Pearl Jam, Soundgarden y hasta Tim Burton. Y aquí abajo les dejo con Alice in Chains en la citada película tocando los temas "It ain't like that" y "Would?". Todo un placer.




4. Pero los 80 también fueron muy prolíficos aportando canciones al cine y el dúo Mike Nichols - Carly Simon fue de lo más exitoso. No me voy a decantar en esta ocasión por la  famosa  "Let the river run"  de Armas de mujer sino que me voy a inclinar por Se acabó el pastel y el inolvidable "Coming around again", banda sonora de ese pastel que le estampaba la gran Meryl Streep a Jack Nicholson en toda la cara. Porque siendo sinceros, ¿quién no ha tenido ganas de hacer eso alguna vez?.




5. "My favourite things" es una de mis debilidades musicales y es que es de esas canciones con las que uno puede hacer lo que quiera. Es una energética pieza de jazz en manos de John Coltrane y una hermosa canción infantil en la voz de Julie Andrews pero además puede ser la más angustiosa de las melodías en Bailando en la oscuridad, en una escena en la que la voz de Bjork acabó con las existencias de pañuelos de toda una sala de cine, doy fe de ello.




6. La canzone italiana también ha estado siempre muy presente en el séptimo arte, y no sólo en sus películas, también en las nuestras, como ese baile de supermercado que vimos en Mi vida sin mí a ritmo del Senza fine de Gino Paoli (posiblemente el minuto que se me hace menos insufrible de la filmografía de la Coixet) o incluso en el cine argentino porque, ¿quién no se ha pasado cantando por Rita Pavone un par de días tras ver Nueve Reinas?. Pero mi canción favorita en este apartado es el Sparring partner del genial Paolo Conte, que le ponía la guinda a 5x2, película de François Ozon, con la que este director francés le quitaba las ganas de ligar a cualquiera durante un buen tiempo.






7. El punto cañí  lo ponen  en esta lista Los Chunguitos. Sí, sí, lo han leído bien. Da igual que a ti lo que te guste sea el grunge y la New Wave de los 80, porque si Carlos Saura te pone Los Chunguitos en esta escena de Deprisa, deprisa el vello se te eriza. No hay más.




8. La penúltima va para otra peli española y es que más allá de su valor cinematográfico Historias del Kronen es una peli a la que le tengo un cariño especial. Seguramente porque fue la película que escogí la primera vez que me dio por irme sola al cine, contando yo con la tierna edad de 15 ó 16 años. Desde entonces esa afición yo la he practicado mucho pero nunca con los mismos resultados. Ese día se me acercó una amable chica de mi edad, me preguntó acerca de mi soledad –sin entender muy bien que fuera buscada– y me integró en su manada, la cual ocupaba dos filas de la sala. No tardaron en pasarme el cartón de palomitas y también compartí con ellos gominolas, cacahuetes y hasta pajitas de cocacolas. Llegué sola e hice pandilla. No me ha vuelto a pasar (se ve que con la edad una da menos pena) y aunque yo no voy al cine a hacer amigos ese Chup Chup de los Australian Blonde sigue siendo una canción que me pone terriblemente contenta.






9. Y llegados al final me doy cuenta de que a lo mejor no he hecho bien dejando como colofón el "I´m not like everybody else" de los Kinks, sobre todo porque el momento o momentazo en cuestión  pertenece a una serie, Los Soprano y no a una película, pero es que yo me hice yonki de la HBO gracias a Tony y qué quieren que les diga, que este es un temazo.
 





Ahora decidme alguna vuestra, anda.


martes, 15 de mayo de 2012

Ellas no se llevan la Palma


El Festival de Cannes cumple este año los 65 tacos pero –probablemente como el resto de europeos, tal y como están las cosas– está aún lejos de jubilarse. Mañana comienza una nueva edición y a mí, que soy bloguera novata, me ha llamado mucho la atención ver la dedicación que le otorgan muchos compañeros al citado festival, que lleva días siendo el protagonista de no pocas bitácoras.

La apertura del festival, que tendrá lugar en unas horas, no está exenta de polémica. ¿La razón? 22 películas compiten este año por la Palma de Oro y ninguna ha sido dirigida por una mujer, ¿pero eso cómo va a ser? ha dicho nuestra compatriota Icíar Bollaín (artículo aquí) y otros colectivos feministas como "La Barbe" han sido bastante más vigorosos en sus críticas (pueden leerlo, si están interesados, en este otro artículo).

Y es que al parecer las mujeres no han estado nunca muy presentes en Cannes, teniendo en cuenta los datos que este festival arroja: Sólo una se ha alzado en una ocasión con la Palma de Oro y sólo 9 han presidido el jurado en toda su historia: Olivia de Havilland, Sophia Loren, Michéle Morgan, Ingrid Bergman, Jeanne Moreau, Françoise Sagan, Isabelle Adjani, Liv Ullmann e Isabelle Huppert  han sido las afortunadas que pueden presumir de haber llevado a cabo tal tarea.

Quizás la indignación venga tras las frustradas expectativas que debieron albergar muchos –seguramente es más indicado en este caso decir muchas– tras la última edición, en la que por primera vez el número de cintas dirigidas por mujeres que competían para llevarse el máximo galardón ascendía al número de cuatro:  Lynne Ramsay (Tenemos que hablar de Kevin), Julia Leigh (Sleeping Beauty), Maïwenn Le Besco (Polisse) y  Naomi Kawase (Hanezu no Tsuki). Ninguna se lo llevó entonces porque la Palma fue a parar a manos de Malick por su árbol de la vida y quizás la desazón del anterior palmarés ha venido ahora a unirse con este dato que a muchas les ha resultado insultante.

Bien es cierto que Cannes ya ha suscitado la controversia en otras ocasiones, por ejemplo allá por el 68 con Godard y Truffaut armando follón en nombre de la revolución y Polanski o Louis Malle abandonando el festival, pero el feminismo, uno de los muchos ismos de aquel tiempo, se ve que no caló allá por la Costa Azul francesa.

De izquierda a derecha: LELOUCH, GODARD, TRUFFAUT, MALLE y POLANSKI


De esta manera, los momentos más femeninos del festival siguen siendo ese posado en bikini de la Bardot  o el paseo de guepardo que se marcó la Cardinale por la playa para promocionar Il Gatttopardo de Visconti, cuando no esas escenas de la Bellucci que provocaron arcadas a más de uno en la controvertida cinta denominada Irreversible y que reconozco que aún no he tenido el valor de ver.


Aquí la Bardot, toda una pionera en la moda de baño femenina.


Pero Roma no se hizo en un día y no soy yo mucho de defender las artificiales cuotas de mujeres que tienden a generar desigualdades en nombre de la igualdad, así que me conformo con esa única película femenina que se llevó la ansiada Palma en el 93 y  que sí, que sólo es una, pero qué película...







viernes, 11 de mayo de 2012

Too big to fail


A mí siempre me ha fascinado la rapidez de los usamericanos para llevar su historia al cine. Tienen la sana costumbre de ser escépticos y críticos consigo mismos y no les tiembra el pulso a la hora de poner imágenes a cualquier suceso nacional ya sea éste agradable o todo lo contrario.

No es de extrañar pues que, desde que en el 2008 comenzara a pincharse la más famosa de las burbujas, en poco tiempo nos comenzaran a llegar desde el otro lado del charco cintas con la temática financiera como protagonista y bueno, dejando a un lado documentales como Inside Job (al cual creo que dedicaré más adelante otra entrada) o la estrepitosamente simplona y fallida secuela de Wall Street, yo me quedaría con dos ejemplos: Margin Call y Too big to fail.
  
1. Margin call es sencilla, de tensión lenta pero ritmo ágil y su piedra angular es un más que notorio reparto: Kevin Spacey, Paul Bettany, Jeremy Irons, Demi Moore, Stanley Tucci o Simon Baker le ponen cara a uno de esos bancos de inversiones –la película no lo dice, pero vamos... Lehmans Brothers– cuando comienza a ver que no le cuadran las cifras y que sus productos, los ahora ya célebres paquetes tóxicos, valen más bien poco. Se avecina la gran tormenta y ante ello sólo queda hacerse una pregunta: ¿es lícito vender algo cuando se sabe que lo que se vende ya no vale nada?.

Margin Call es una película de decisiones, lealtades y codicias que encandilará a los que, como yo, les interesen los intríngulis financieros actuales y disfruten al extremo con los dilemas morales .




2. Too big to fail (demasiado grande para caer), es un concepto económico que según creo viene a decir que la quiebra de una institución financiera o banco puede llegar a acarrear terribles consecuencias para el sistema  y en ese caso sería justificable la intervención de los poderes públicos para salvar así la hecatombe. Y sí, lo han adivinado, esta entrada viene a colación por los días que llevamos del caso Bankia y por ser todo un ejemplo hispano de Too big to fail (véase artículo aquí).

En lo cinematográfico Too big to fail es un telefilme (en español llamado "Malas noticias") mas no se dejen llevar por las connotaciones negativas de esta palabra porque viene de la mano de la HBO y lo dirige el mismísimo Curtis Hanson (director de L.A. Confidential o La mano que mece la cuna, entre otras). También se refleja en este caso el estallido de la crisis, pero si Margin call se metía en las entrañas de un banco de inversión en este caso el panorama es más amplio y muestra el tejemaneje que se sostuvo entre gobierno y mundillo Wall Street cuando se desató el desastre allá por el 2008.

Como es costumbre en la cadena americana, ésta tira mucho de su cantera de actores (por ejemplo Cynthia Nixon y Evan Handler, de Sexo en Nueva York) y el elenco resultante no tiene nada que envidiar a la película de la que hablábamos anteriormente: William Hurt capitanea la cinta en su papel de Secretario del Tesoro y junto a él muchas otras caras conocidas como James Woods y Paul Giamatti. Aquí no hay anonimato y podemos ver que existe un parecido de esos que podría llamarse razonable entre Giamatti y Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de los EE.UU., a quien interpreta en la pantalla:




Por su parte, William Hurt como Henry Paulson no se queda muy atrás:




En fin, dos cintas bastante recomendables y sin duda actuales que muestran la enorme diferencia entre el cine americano y el ibérico, en el que raramente se puede ver algo controvertido y nunca resulta tan mordaz. Por citar alguna de las nuestras, en este apartado podríamos meter a Cinco metros cuadrados, película que trata el tema de nuestra gigantesca burbuja inmobiliaria  y que tiene al ya clásico tándem Malena Alterio-Fernando Tejero por protagonista. La verdad es que a Max Lemcke, el director, hay que reconocerle que al menos toca temas menos trillados por aquí (ya lo mostró en la entretenida Casual Day) pero teniendo en cuenta que el tema inmobiliario tiene mucho jugo, la cosa podría haber dado para más y a la bastante resultona película le falta lo que nos suele faltar, plantear más preguntas, más dilemas y soluciones menos tópicas. Se echa de menos un cine más incisivo por aquí, ¿no creen?.




domingo, 6 de mayo de 2012

Munch está en todas partes


A Munchcomo a nosotros– le tocó la difícil tarea de vivir un cambio de siglo, pero además el pintor tuvo una infancia bastante desdichada, una espinosa vida amorosa, algunos encontronazos con esos invasores nacionalsocialistas que deambularon un tiempo por Noruega, y la coexistencia con las dos guerras mundiales. No es de extrañar pues que cierto día Munch fuera capaz de plasmar esa turbadora imagen en un cuadro llamado inicialmente La desesperación  y que se convertiría posteriormente en El grito más expresivo de la historia del arte.


Caminaba yo con dos amigos por la carretera, entonces se puso el sol; de repente, el cielo se volvió rojo como la sangre. me detuve, me apoyé en la valla, indeciblemente cansado. lenguas de fuego y sangre se extendían sobre el fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba atrás temblando de miedo, y sentí el grito enorme, infinito, de la naturaleza (Munch)


Algo de todo esto debe haber en ese angustioso cuadro que recientemente ha desbancado al mismísimo Picasso en el suntuoso ranking de las subastas y lo cierto es que el pintor noruego está más de moda que nunca. O quizás nunca dejó de estarlo, al menos cinematográficamente hablando:


 


El caso es que no sé si soy víctima de mi hipocondría o no,  pero ando yo viendo mucha angustia y desesperación por todas partes. No sólo en la oficina del paro, los recortes o la prima de riesgo, en el cine también y recientemente he dado con no pocos ejemplos:

  • Creo que todo empezó con Tenemos que hablar de Kevin: En ella la genial Tilda Swinton desgaja poco a poco su fatídica ventura y el espectador la acompaña siempre temiendo lo peor. La tensión está servida en esta película en la que una mujer feliz e independiente decide formar una familia para desdicha suya y la de muchos más.


  • También provoca angustia la experiencia que vive ese americano de clase media llamado Curtis LaForche  cuando comienzan a asaltarle sueños y alucinaciones apocalípticas. En Take Shelter podemos ver una dura lucha entre la locura y la razón en un apacible pueblo de Ohio y el resultado es una buena y enigmática cinta.


  • Pero Curtis no ha sido el único que ha luchado consigo mismo en la cartelera de los últimos meses. Codo con codo se encuentra Michael Fassbender (Brandon en Shame), un Doríforo de rasgos arios –y mejor dotado, como puede verse en la película– que seduciría a cualquier mujer y fascina por ello a sus colegas de género. Al menos en un principio, claro, pues el espectador no tarda en asistir al particular descenso a los infiernos del exitoso galán...

Oh la lá!!

  • La verdad es que no sé si meter en la lista a la húngara The Turin horse. Angustia produce, eso es más que cierto, pero no sólo de la manera pretendida por el director. Peli en blanco y negro, escasísimos diálogos, poca o ninguna acción y 146 minutos. Les dejo la crítica que realizó de esta película Carlos Boyero y les confieso que yo no la terminé de ver pues me encontraba en un festival, el SEFF, en el que había mucha oferta y yo tenía mucha demanda. Tomé la decisión de explorar otras salas cuando empezaron a zamparse en la película la segunda patata cocida. En tiempo real, faltaría más.

Aquí los protagonistas, comiendo patatas

  • Lo primero que se ve en Tyrannosaur  es un bate de beísbol y éste no deja de sacudir al espectador durante los 91 minutos de metraje. Sus protagonistas son en apariencia bien distintos pero, ya se sabe, las cosas no siempre son lo que parecen. Ambos tratarán de purgar sus pecados y buscarán la redención de sus fatigosas vidas en la que es, en mi opinión, una de las mejores películas inglesas del año.

 


  • Mi última adquisición en taquilla perteneciente al género "angustioso" ha sido la curiosa Martha Marcy May Marlene. Película independiente que logra transmitir al expectador la ansiedad de una joven que fue a parar a una de esas dementes congregaciones que se han dado alguna vez en los rincones más remotos de los USA. Música folk, líder exigente y mujeres colectivizadas en plan Koljós... Vamos, el sueño de cualquier Charles Mason.


  • Para el final dejo la más "Munch" de todas. Me explico: no sé si ustedes saben que aparte de sus gritos, otra de las series del pintor noruego era la denominada Melancolía (enfermedad que además le fue diagnosticada a su hermana Laura) y este año el cine también ha estado muy melancólico a la par que angustioso gracias a Von Trier, que nos presentó su particular visión apocalíptica de la mano de la nupcial Kirsten Dunst:


Pero es que a Munch, como pueden ver a continuación, lo de las mujeres de blanco también le iba mucho:







Y si se han quedado con ganas de más Munch, les dejo el enlace a un estupendo documental que circula por You Tube. La cosa está clara, Munch está en todas partes.

jueves, 3 de mayo de 2012

Blade runner, spanish version



Aunque probablemente muchos ya conozcáis esta viñeta, yo la acabo de descubrir y de partirme de risa. Risa agridulce, cierto es, pero risa al fin y al cabo. No puedo evitar pues colgar este momentazo bladerunnero, que he de reconocer me asalta a mí también de vez en cuando. Y así de paso le echo algo de comer al blog hasta que termine de cocinarse la entrada que estoy ya preparando...


Qué grande Forges