lunes, 30 de abril de 2012

La rara ola griega


Con la llegada de la nueva entrega de Giorgos Lanthimos a nuestras pantallas me he animado yo a hacer una entrada sobre el actual cine griego y su relación con el pachucho estado de salud del país heleno. Esta relación no la he visto sólo yo sino que ya hace tiempo lo comentaba este artículo de The Guardian, del cual tomo además el título de mi entrada.


Alps, la última película de Lanthimos que se encuentra ahora mismo en algunos de nuestros cines, viene a confirmar esa teoría que habla de estos nuevos directores griegos como un movimiento artístico bastante singular. Centrémonos en sus dos cabecillas, que son además colaboradores: Giorgos Lanthimos (muy conocido por su Canino) y Athina Rachel Tsangari, que no hace mucho se paseaba también por varios festivales con su película Attenberg.  


Ambos se conocieron durante los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004 y desde entonces sus carreras han ido de la mano. Colaboran mutuamente en la producción de sus películas así como en lo que haga falta (véase el papel que hizo el mismísimo Giorgos en Attenberg, bastante ligerito de ropa por cierto). Athina no muestra la violencia de su compañero pero comparte con él muchas otras cosas: ambos poseen una perspectiva completamente desesperanzadora, gustan de la cámara quieta y el plano estático, no gustan de los diálogos extensos ni cotidianos y sitúan a sus personajes en paisajes absolutamente desoladores.


Si en Canino era un pater familias el que se hacía con las riendas del núcleo familiar y encerraba a sus miembros en –eso sí– un bonito chalet, en Alps es el jefe de un grupo dedicado a reemplazar a personas muertas frente a sus más allegados el que hace ese rol de macho alfa dominante, papel que gusta mucho a Lanthimos.






Las referencias directas a la real situación de Grecia brillan por su ausencia, la verdad. Aunque quizás sea en Attenberg donde éstas pueden ser más explícitas. Esta película nos acerca a la vida de la joven Marina, que debe cuidar a su agónico padre e intentar adaptarse a un mundo en el que se siente completamente fuera de lugar. Su singular historia permite observar la transformación de una ciudad de la costa griega tras el paso de la industrialización y el muy reciente urbanismo agresivo. El padre representa el abatimiento ante esa nueva Grecia y su hija, la nueva generación, no es más que desarraigo. Llama la atención el empeño del padre de la protagonista y el sacrificio de ésta para llevar a cabo la inminente incineración del moribundo en un país, Grecia,que pone muchas trabas a esta práctica (no me resisto a poner este artículo sobre ese reciente jubilado suicida, por su paralelismo en este aspecto).







Pero también en el cine de Lanthimos podemos sobrentender una intención política. Digamos que ver a un señor que domina un territorio, manipula el lenguaje y -¿por tanto?- la  realidad (la relación entre estos dos términos daría para un interesante debate, aunque no tengo ni tiempo ni suficientes conocimientos para llevarlo a cabo, la verdad) y ejerce la violencia cuando la considera necesaria, no es algo tan raro. En los libros de historia hay unos cuantos. El resultado es un clima asfixiante y doloroso, sobre todo para los vasallos más abnegados –mujeres– que desarrollan en él cierta tendencia a la autodestrucción.






Pero estos autores tienen más en común, como los finales a lo Haneke o esos números musicales tan sui generis. No pretendo yo destrozarles el final de ninguna película así que no me meteré en el primer aspecto y despediré el post con un par de muestras del segundo: La primera pertenece a Canino, la segunda a Attenberg. Qué me gusta esa canción de Françoise Hardy, por Dios.



















miércoles, 25 de abril de 2012

Mara Miniver se fue a la Feria...




Tengo el blog algo descuidado últimamente pues he estado liada planchando volantes, comprando flores y buscando peinetas. En esta tesitura no he visto yo muchas películas y las que he visto no han dado de sí para ninguna entrada. Sin embargo, me ha hecho muchísima ilusión conectarme un ratito y ver que mi amigo Noodles me había premiado con el llamado liebster blog, galardón que tiene las siguientes reglas:



 



1. Copiar y pegar el premio en el blog y enlazarlo al blogger que te lo otorgó.
2. Señalar tus cinco blogs preferidos con menos de 200 seguidores y escribir comentarios en sus blogs para que conozcan que han recibido el premio.
3. Y, por último, esperar a que esas bitácoras continúen con la cadena y elijan a sus 5 blogs preferidos.


Yo, que soy torpita (más en feria, cuando suelo albergar grandes dosis de fino/manzanilla por mis venas), he dudado mucho en esta labor de elección pero al final la cosa queda como sigue:

- Se lo doy a Teo Calderón y a Fernando Genovés por esos blogs tan currados con los que aprendo tanto,
- A Selegna por ese precioso blog intimista en el que te dan ganas de quedarte,
- Y cómo no, a Father Caprio, por sus magníficas entradas y sus mejores comentarios
- Por último, a Susan Lenox, que tiene ya este premio, pero que sé que pasa por una crisis bloguera y quiero que se le quite cuanto antes porque echo de menos sus plegarias desatendidas y su muy estética mitomanía... Vuelve!!


La verdad es que estoy muy contenta por este premio que he recibido a mis escasos 3 meses de bloguera y quiero que sepáis que lo he celebrado a lo grande. Y para muestra un botón (o una foto):

Aquí es cuando me pido algo para brindar...





Y aquí cuando me lo bebo, a vuestra salud ;)






viernes, 20 de abril de 2012

Dios es argentino


Esta semana la Kirchner ha acaparado todas las portadas de prensa a ambos lados del charco y Repsol ha sido el tema estrella de conversación no sólo en la tele sino también en la mesa de casa, la cola del súper o cualquier barra de bar, codeándose con copas, ligas, y champions leagues. Yo nunca le he pillado el punto a eso de las nacionalizaciones pero es indudable que esa práctica, como todo en esta vida, tiene sus seguidores y los hay incluso que dominan el tema con destreza y gracejo, aquí un ejemplo:





De Argentina sé bastante poco, mucho menos de lo que me gustaría y lo que sé se lo debo, en gran parte, al cine. Sé, por ejemplo, que su libro por antonomasia es probablemente ése que habla del gaucho Martín Fierro, que como él mismo decía, no tuvo otra escuela que su vida desgraciada y al que no le quedó más remedio que errar por la Argentina decimonónica. En 1968 el personaje dio lugar, además, a un western memorable, con indios, negros y gauchos encontrándose por la Pampa.





Martín Fierro no es el único mito del país y debe convivir con otros como Evita y  Maradona. En el apartado mitómano-cinéfilo podríamos citar la Evita de Alan Parker y no pocas del rey del balón. Yo me quedo con ese Camino de San Diego que relataba la peregrinación realizada por un fan acérrimo que deseaba ver al Pelusa a toda costa e incluso portaba su 10 tatuado en la espalda.





Tener una convulsa historia política le ha resultado al cine argentino bastante inspirador, proporcionándole títulos notorios. Se me vienen a la cabeza Kamchatka o La historia oficial, pero le dedico la foto a mi favorita, La noche de los lápices, por ser simplemente espeluznante. Nunca una reivindicación estudiantil salió tan cara.






Sus peculiares medidas económicas también han dado mucho juego en la gran  pantalla y esa comedia costumbrista llamada Un peso, un dólar se reía, a ratos, de ese célebre primer mundo que tocaban los argentinos con las yemas de los dedos allá por los noventa. Su antihéroe protagonista, un funcionario metido a pizzero, vio que la cosa no resultaba ser tan fácil.





Las pelis bélicas también las trabajan por allí y ahí está la necesaria Iluminados por el fuego que puso de manifiesto lo poco que se hablaba de esos soldados que desembarcaron en las Malvinas dispuestos a enfrentarse al enemigo angloparlante y se encontraron luchando contra el frío, el hambre y sus propios mandos superiores.  La posguerra no les sentó mucho mejor puesto que las muertes por suicidios post-conflicto superaron en número a las de los caídos en el campo de batalla. Ahí es nada.





Esta misma guerra, la de las Malvinas, fue la culpable de que una película cambiara su título originario allá por 1982. Su protagonista es mi actor argentino favorito, Federico Luppi, y en la después renombrada Plata dulce nos mostraba la evolución de un hombre afable pero con poca resistencia a las impropias proposiciones que la vida le iba presentando. Federico Luppi ha sido al parecer uno de los artistas que han salido en defensa de la reciente expropiación argentina, según él por resultar  una contraposición necesaria a la época de privatizaciones de Menem.  Pero volviendo al tema del cine, como les decía, el título originario de esa película se cambió por considerarse excesivamente propagandístico en los tiempos del conflicto armado con los ingleses y así, plata dulce fueron las palabras que sustituyeron al contundente encabezado primigenio, que no era otro que el optimista DIOS ES ARGENTINO.





Y acabo con una viñeta del humorista gráfico Sendra (también argentino) que sobre esta frase tenía su propia opinión...




lunes, 16 de abril de 2012

El Grupo 7


Este fin de semana no pude finalmente –como bien predijo mi amigo Noodles– bailar ese "Good day today" que les comentaba yo en la entrada anterior, pero sí que pude ir al cine a ver una película de la que salí más que contenta.

Yo no suelo echarle muchas flores al cine español, así que hago esta entrada con ganas, puesto que rara vez una peli ibérica me deja este sabor de boca. No creo que me tire la tierra (por eso de ser Alberto Rodríguez paisano mío...) cuando digo que es de lo mejorcito que he podido ver últimamente en el panorama nacional, después de mis intentos –casi siempre frustrados– de reconciliarme con él. He de decir que no conseguí meterme de lleno en esa Celda 211 (quizás porque por aquel entonces andaba yo inmersa en la Oz de la HBO y sí, las comparaciones son odiosas), no  me conquistó No habrá paz para los malvados y no le vi nada especial a la para mí insulsa Pa negre. Pero con el Grupo 7 he disfrutado, y mucho. No miré el reloj en sus bien medidos 95 minutos, me enternecí, dí algún que otro grito, me tapé los ojos un par de veces y hasta me reí, fíjense ustedes. Todo por el precio (no tan módico en mi opinión, pero bueno) de una entrada de cine. La película además tiene intríngulis (thriller con dilema moral: deliciosa combinación), y los medios se encuentran y desencuentran en según qué escenas con los justificados o no fines.

Las aventuras y desventuras de este grupo policial inspirado en una historia real logran atrapar al espectador. Las escenas son ágiles y están bien rodadas. Me hizo además mucha ilusión contemplar aquéllas que tienen lugar en la Real Fábrica de Artillería de Sevilla (abajo, en la foto) porque ponen de manifiesto que esa joya del patrimonio industrial del s. XVIII que tiene la capital andaluza al menos sirve para rodar pelis mientras las administraciones dejan que se caiga porque no saben qué hacer con ella.



Aquí Mario Casas marcándose una carrera entre las linternas de la cubierta.


Mucho se ha comentado del reparto pero yo creo que es acertado y hasta Mario Casas (centro de la mayoría de las críticas) hace un trabajo correcto más allá de su papel natural de reclamo para calurosas fans. De Antonio de la Torre ni hablemos, magnífico. La química en el equipo creo que era notoria, aquí una pequeña muestra:






A mí Alberto Rodríguez me gusta. Me hizo gracia ese peculiar debut llamado El factor pilgrim, me cautivó esa sencilla El traje, no me desagradó la triste 7 vírgenes y me pareció un magnífico retrato de la treintena actual su hasta ahora última película, After, en mi opinión bastante minusvalorada. A ésta le debo además el haber descubierto una canción que figura hoy en mi ranking de favoritas, la preciosa Beneath the rose, seleccionada por el músico Julio de la Rosa para esa estupenda banda sonora.





Pero con Grupo 7 Rodríguez se ha superado y espero que esta vez pueda pasearse por los Goya de forma fructífera, llevándose a casa muchos de esos cabezones de pelo ensortijado. Y le deseo lo mismo en sus andaduras internacionales, como la que le espera en breve en el festival neoyorkino de Tribeca. Que tenga mucha, mucha suerte.






viernes, 13 de abril de 2012

El caso Lynch: 2ª parte


Hace unos días colgaba yo en este blog una entrada donde hablaba de la última incursión musical de este  cineasta. No sabía yo entonces que el director era incluso más polifacético de lo que yo me pensaba y que su siguiente aventura tendría lugar en París en forma de escaparate chic,  nada más y nada menos que en las exclusivas Galerías Lafayette. 

Lynch junto a uno de los 11 escaparates que él mismo ha diseñado.


Dice la noticia de El País que David, lanzado al escaparatismo, se retiró a Montparnasse para madurar su idea, concretamente a un estudio previamente utilizado por Picasso y Chagall, y la verdad es que al leerlo no he podido evitar ver en la creación de Lynch (arriba) a uno de esos personajes volátiles que tanto gustaban a ese pintor francés de origen bielorruso.




Se ve que Lynch disfruta haciendo cosas nuevas y supongo que agradecerá estas oportunidades que se le presentan para hacer incursiones en terrenos en principio ajenos. Y quizás por eso intente él corresponder haciendo lo propio con otros. Lo digo porque antes de su Crazy Clown Time, Lynch organizó un  concurso de vídeos para que todo el que quisiera pusiera imágenes a un par de temas de su álbum, y yo voy a colgar algunos del que hasta ahora es mi tema favorito, el muy pegadizo Good day today.


Empiezo por este gracioso personaje sueco,  que vive una fiesta muy particular:





También los hay enternecedores, como esta señora mayor queriendo "tener un buen día" a toda costa:





Éste, elegante y parisienne, me gusta muchísimo :




Y el ganador. Buñueliano y surrealista, aunque esto no nos sorprende, ¿verdad?:


 



Después de escuchar la canción tantas veces, espero poder bailarla en alguna que otra fiestecilla de las que caerán hoy o mañana. A vosotros os deseo no sólo un "good day today", sino todo un magnífico fin de semana.

lunes, 9 de abril de 2012

Que veinte años no es nada....

Veinte años han pasado ya desde el 6 de abril de 1992, fecha en la que –para muchos–se puede situar el comienzo de la Guerra de Bosnia y me ha parecido necesario dedicar al menos un post a ese negro aniversario. Recuerdo que por aquel entonces era yo bastante jovencita y un profesor de mi instituto nos obligaba a leer los artículos que sobre la guerra se publicaban en la prensa. Supongo que era su particular aportación a un conflicto que se paseaba por los telediarios sin obtener la atención necesaria y que fue creciéndose con una Europa mirando hacia otro lado, dejando claro que el viejo continente es capaz de hacer grandes hazañas y también grandes carnicerías (por acción u omisión, se entiende).

Yo creo que aún hoy los Balcanes son unos grandes desconocidos. Y eso a pesar de estar a un tiro de piedra en nuestros populares vuelos "low costs". Quizás porque tendemos a mirar más a occidente o porque los sucesos que allí acontecieron no tienen la fotogenia de los realizados por los nazis, el caso es que no se le ha prestado mucha atención a una zona multiétnica que hace tan sólo 20 años se devoraba a sí misma cual Uróboros, en una espiral de violencia dificílmente igualable.Y quizás también por eso me alegré yo mucho al saber que la guapa y escuálida Angelina Jolie daba su primer paso en la dirección con una historia llamada "En tierra de sangre y miel", que se desenvuelve en esta guerra. Nada como una protagonista de  Hollywood para despertar el interés y sobre todo, la reflexión, pensé.

Por mi parte, y como esto pretende ser un blog de cine, he decidido hablar hoy de esas películas que vi con esa curiosidad de saber un poco más acerca de nuestros desconocidos vecinos. No voy a hablar del bosnio cinematográfico por antonomasia –bueno, creo que nacido bosnio y musulmán pero autodeclarado serbio y cristiano– Emir Kusturika, porque él y su cine son ya lo suficientemente famosos, sino de otro cine más pequeño que he podido ver en alguna edición del SEFF, que es el festival de cine que tiene lugar en mi ciudad (Sevilla) y que me permite ver alguna que otra película europea que de otra manera sería para mí  bastante inaccesible. Ahí va pues mi pequeño listado yugoslavo (ex-yugoslavo, ejem), a quien pueda interesar:


1- JUST BETWEEN US (Neka ostane medju nama)

Esta coproducción de Croacia, Serbia y Eslovenia cuenta historias de promiscuidad y líos de faldas que me  dejaron bastante indiferente. Si he de destacar algo de ella sería  la aparición del más famoso actor de la zona, el serbio Miki Manojlovic. Lo conocerán por aparecer en las películas de Kusturika y en muchas otras, puesto que tiene una carrera internacional bastante nutrida.

Miki Manojlovic, les suena ¿verdad?
2-LA MUJER CON LA NARIZ ROTA (Zena sa slomljenim nosem)

Esta cinta serbia es una comedia que tiene lugar en un Belgrado de posguerra  y que utiliza el método de las vidas cruzadas para presentar a sus protagonistas. Sin ser una maravilla se deja ver y se aprecia el discurso de "la vida sigue" que quiere transmitir el director. Aquí les dejo el trailer:




3- THE MELON ROUTE (Put lubenica)

Oscura película croata que al menos a mí me llegó al corazón. Su tema principal podría ser el de la inmigración ilegal, pues muestra esa aventura de muchos que arriesgan su vida por alcanzar la opulenta Europa, pero el argumento se enriquece al situar este tráfico de personas en una más que destrozada zona límite entre Bosnia y Croacia.  Con semejante panorama, sólo el amor proporcionará algo de humanidad a sus personajes. Muy recomendable.




4- THE TOUR (turneja)

Interesante comedia serbia que muestra las andanzas de un grupo de actores que se ven envueltos por la guerra en plena turné. Logra hacer reir sin perder de vista la violencia ni el miedo de los protagonistas, y sobre todo, recalcando el absurdo de la guerra como trasfondo del conflicto. Recomendable. Les dejo igualmente el trailer, aunque me temo que les será bastante ininteligible.




5- BESA

Otro excepcional trabajo realizado por el antes mencionado Miki Manojlovic, que en esta ocasión es un obediente vigilante de colegio que se compromete a cuidar de la mujer de su jefe durante la obligada ausencia de éste, pues es llamado a filas en 1914 Besa se sitúa, por tanto, a principios de la primera guerra mundial y es una bonita historia de amor y de lealtad que tiene además el interés añadido de mostrar unos conflictos étnicos a principios de siglo que, como la historia ha demostrado, serían muy difíciles de erradicar.  Véanla si tienen la oportunidad.






6- GRBAVICA (El secreto de Esma)

Grbavica es una película bosnia que tuvo un notable éxito fuera de sus fronteras, de hecho, se alzó en Berlín (2005) con el oso más importante, el de oro, y seguramente por ello es la única de la que he encontrado el trailer en español. Más allá de la pura calidad cinematográfica, creo que la importancia de la película reside esencialmente en su argumento, y al menos por una vez, Europa decidió dar un pequeño apoyo a una denuncia que no se hace lo suficiente. Que la limpieza étnica provocó la masacre de miles de personas lo sabemos, pero no se ha prestado demasiada atención a las que sobrevivieron:  mujeres torturadas y violadas, muchas actualmente con unos hijos en un principio nada deseados y que afrontan el día a día con una economía muy precaria, mezclando su trauma con la lucha por la dignidad y además en un ambiente hostil repleto de vergüenza por unos hechos de los que ellas no fueron otra cosa sino víctimas. Grbavica muestra la relación de una de esas mujeres con su hija, una adolescente que empieza a descubrir que su padre no es un mártir de la guerra sino el mismísimo enemigo. Que la cosa aún no está superada lo demuestra el hecho de que fue prohibida en en algunas zonas de Bosnia, aunque se estrenó con éxito en otras, como Tuzla, arrancando no pocas lágrimas entre los asistentes.




7-AS IF I AM NOT THERE 

No puedo quitar de la lista la última que he visto y una de mis favoritas, aunque no se trate de una película ni bosnia ni serbia ni croata, sino irlandesa, sí irlandesa, y además dirigida por una directora novel irlandesa también. Basada en una novela de la escritora croata Slavenka Drakulić, la película coincide con la anterior en tema –violaciones e hijos no deseados producto de éstas– pero relata esta vez directamente la desventura de su protagonista, que trata de adaptar su vida a un campo de detención de condiciones deplorables. Dura e interersante a partes iguales.


 

Y para terminar les dejo este enlace, en el que podrán ver un vídeo dedicado a esta fecha realizado por el mítico Informe Semanal. Para que vean que la realidad supera siempre la ficción. Aviso: no es apto para estómagos sensibles.

jueves, 5 de abril de 2012

El caso Lynch

Hace poco leí este artículo sobre el polémico David Lynch, que es ya en estos días un señor de sesentayalgo y que sigue igual de surrealista que siempre. El artículo habla de la última faceta descubierta por el cineasta de Filadelfia, la musical, y nos habla del vídeo que como era de esperar, él mismo ha dirigido.
 
Crazy Clown Time, el tema en cuestión,  parece ser la descripción de lo que sería un botellón yankee con todos los ingredientes que suelen éstos contener: Cuerpos jóvenes, sobrehormonados y a veces excesivamente descubiertos, cerveza a mansalva y ganas de hacer el cafre. La letra relata los hechos, el vídeo a la par los muestra y además añade gritos enaltecidos y algún que otro gemido semiorgásmico.

Al verlo he caído de nuevo en que yo nunca he sabido que pensar del Sr. Lynch. Me gusta mucho "El hombre elefante" y otras de sus películas, como "Carretera perdida", no me gustan nada. Podrían algunos inferir que el problema lo tengo con el Lynch más irreal y delirante, pero tampoco esto es tan así, puesto que prefiero películas como "Mullholland Drive" o "Corazón Salvaje" a la mucho más sencilla "Una historia verdadera" que no me hizo ni fu ni fa, la verdad. Para mí, Lynch es ese nombre que me arranca siempre en las conversaciones un eterno "no sé"  porque no tengo apenas argumentos para erigirme a favor o en contra. Y a lo mejor debería tenerlos porque para muchos la cosa está más clara: Lynch es bueno o malo, sorprende o estafa.

Haciendo un ejercicio de autoanálisis respecto a Crazy Clown Time, puedo decir que a mí la música electrónica me gusta, incluso cuando peca de repetitiva, y en este caso me gusta la base de batería. Me pone nerviosa la letra sencilla y extravagante y la voz chirriante de Lynch, pero supongo que eso es lo pretendido en el tema. Respecto a las imágenes, en la mayoría de los casos yo soy mucho más de lo sutil y de lo que no se ve, aunque en este caso he de decir que no me importa en absoluto contemplar –o casi–  los hermosos y grandes pechos de la muchacha y las frikadas de los teenagers. No lo veo provocador (a estas alturas sería una provocación trillada y excesivamente fácil) y no sé si lo que quiere es resultar un poco enloquecedor y alucinógeno. A lo mejor en vez de con incienso y torrijas debería haberlo visto con cerveza y un par de pitillos. Quién sabe. Una vez más, no sé muy bien qué decir.

Y para despedirme les dejo el vídeo, ese  canto al erotismo degenerado, crítica a la decadencia americana o lo que quiera que sea. Ya me comentan ustedes lo que les parece.


martes, 3 de abril de 2012

¿Adónde vas, señor?

Yo, que vivo en una ciudad cofrade hasta la médula, no soy muy de procesiones. A lo mejor porque he nacido en una familia poco o nada religiosa y además –porque no siempre va junto– poco o nada cofrade.

En cualquier caso, cada año cuando llegan estas fechas yo me propongo ver alguna que otra procesión (no se puede negar el aspecto artístico de la cuestión) e intento evadir muchas otras por mi particular fobia a las multitudes (o bulla andaluza). Lo que sí que hago siempre, porque yo soy mucho de lo temático, es sucumbir ante esas cintas bíblicas que el séptimo arte nos ha dejado, las cuales con un poquito de incienso y acompañadas de unas torrijas proporcionan una versión menos enérgica de la recreación de la vida del homenajeado, pero también mucho más cómoda: sin gente, pisotones, tráfico apelotonado y sí con sofá y mantita.

Visto el tiempo predecido para este año, creo que esta Semana Santa no sólo voy a ser yo la que tire de imágenes de archivo para pasar estos días, sino también muchos otros que le han puesto a la cosa mucho más empeño y entusiasmo que yo y que lo llevarán, lógicamente, con una mayor aflicción. Verán algo de esto debidamente engrandecido en los noticiarios (siempre que esto pasa seleccionan hábilmente a la persona más exagerada y plañidera de la región para mostrarlo al resto del país, no falla).

Cintas para estas fechas hay muchas. Desde la indispensable y sobria  El evangelio según San Mateo, pasando por las colosales superproducciones como Los diez mandamientos, hasta llegar a aquéllas que desafían al alma más paciente con su desmesurado metraje (esos 371 minutos de Jesús de Nazareth). Otro año más intentaré hincarle el diente a esa de Mel Gibson que me echa para atrás por sanguinolenta y me veré irremediablemente Quo Vadis?, mi favorita en esta liga desde mi más tierna infancia.



Quién sabe si la primera vez me dejó prendada por esa masculinidad arrolladora de Robert Taylor (al hombre de perfil perfecto no le pesa la falda romana, no) o los moños imposibles de Deborah Kerr. Por cierto, que Deborah pudo haber sido Liz Taylor o Lana Turner, pero creo que ninguna hubiera llevado la coleta como ella.



Con el tiempo sucumbiría ante la sensatez de Petronio y ese ambiente clandestino de los inicios del cristianismo.




Pero lo mejor en mi opinión es el populacho de anfiteatro y el ambiente pudiente de diván romano.




Y por supuesto sin dejar atrás a ese Nerón, que bueno o malo en la realidad, víctima de la Damnatio memoriae o no, siempre tendrá para mí la cara de Peter Ustinov.





¿Alguna recomendación más para mi lista bíblica de estas fechas?