lunes, 27 de febrero de 2012

Animal Kingdom

Este año, supongo que dado el panorama que había, el Dogs News Daily se lanzó a entregar por primera vez el galardón "el collar de oro", el cual fue a parar a las patas del encantador Uggie de "The Artist".





Uggie está en racha y hemos visto que ha sido uno más en pasear palmito por la alfombra roja. Nadie va a negar que él es una de las estrellas del film, pero la verdad es que la de ayer fue una gala faunística con algunas ausencias importantes.

Para empezar, no pudimos ver a Joey, uno de los protagonistas de War Horse, que si bien ya había acudido a algún que otro evento, en este caso Spielberg decidió dejarle en casa. Seguramente porque se olía que se iban a volver con las manos vacías (una pena) y no querría hacer madrugar al équido para nada.





Sí que se llevó el óscar a mejor actor secundario ese cautivador madurito  llamado Cristopher Plummer. El único óscar para una pequeña y agradable película como es Beginners. Aunque no pudimos ver al otro Jack Russell de la noche, el simpático Arthur –Cosmo en su vida real–, amigo inseparable de Cristopher en el film.


 



Tampoco hizo acto de presencia la, en este caso fémina, preciosa dóberman Blackie. Bien es cierto que esta raza impone más y que seguro que más de uno se pondría nervioso en la alfombra, pero Scorsese ya se ha dejado ver con ella para que veamos que Blackie, a diferencia de su personaje en la película, tiene muy buen talante.





Viendo todas estas intervenciones me pregunto si se podría debatir la inclusión de una nueva categoría en la mítica ceremonia, ¿por qué no?, al menos estaríamos seguros de que ellos no rebasarían los segundos en el discurso de agradecimiento.

sábado, 25 de febrero de 2012

El cine dentro del cine

Muchas veces nos sorprende que coincidan en algún momento películas con una temática muy similar. Recuerdo por ejemplo "Las amistades peligrosas" y "Valmont", que vieron ambas la luz a finales de los 80, basadas en la famosa novela francesa. También recuerdo cómo el tema de la eutanasia se hizo con la gala de los óscars de 2004, estando presente en Million dollar Baby, ganadora del óscar a la mejor película, y también en Mar adentro, que se llevaría la estatuilla a mejor película extranjera ese mismo año. Un año antes de eso, en 2003, la película de habla no inglesa elegida fue la canadiense Las invasiones bárbaras, que también tocaba el tema de la eutanasia, por lo que vemos que la moda venía de lejos.

Este año dos de las candidatas a mejor película tratan el tema del cine. La última del cejudo Scorsese y la francesa The artist, que como es muda se ha saltado todas las barreras del idioma y se ha colado en 10 categorías, ahí es nada.

No sé el resultado que obtendrán mañana, pero de entrada estas dos parten como favoritas, ya que acaparan el mayor número de nominaciones. La invención de Hugo cuenta con 11 y le sigue de cerca la peli francesa con las 10 que ya hemos mencionado anteriormente. Antes de que la academia se pronuncie, y si tiene que ganar alguna de las dos, he de decir que espero de corazón que sea The Artist la que se alce con el galardón.

La invención de Hugo me ha decepcionado bastante. Se presenta como una peli infantil (Scorsese ha dicho que la ha rodado para su hija de 12 años) pero si a mí me resultó larga y pesada no sé como la van a tolerar esos "locos bajitos". Está bien hecha, sí, pero no consigue ese París mágico de Amélie aunque lo intente. Los actores protagonistas, niños, son bastante repelentes (como la inmensa mayoría de niños que se dedican a esto del cine, es verdad) y en mi opinión la película con media hora menos hubiese quedado igual.

No sé cuanto barrerá para casa la academia, pero la verdad es que la peli francesa le da mil vueltas. Otra cosa es que al final nos sorprendan entregando la estatuilla a la magnífica "El árbol de la vida" o incluso a la emotiva "Criadas y señoras", pero si la cosa va este año de cine: The Artist, por favor.



jueves, 23 de febrero de 2012

Ya queda menos

La verdad es que yo soy una enferma de los Óscars. No hay año que no me quede hasta las tantas viendo la gala por la tele o escuchándola por la radio. Lo de la tele viene de lejos, ya que se emitía en abierto y mi madre me daba permiso para acostarme a las mil y llegar al día siguiente somnolienta y ojerosa al colegio. Cuando el Plus empezó a emitirla para abonados comencé a seguirla por la radio y, aunque era una pena no poder ver el espectáculo, disfrutaba igualmente de lo lindo gracias al equipo de "Lo que yo te diga", el que en mi opinión ha sido el mejor programa de cine de la radio y al que la Cadena Ser (cadena que cada vez escucho menos) relegó a su actual sitio web: http://www.loqueyotediga.net.


 Así que en estos días, en los que ya se vislumbra la alfombra roja, empiezo yo a ponerme nerviosa. Son muchos los recuerdos que tengo de tanta noche sin dormir a mis espaldas y espero que el domingo deje momentos de esos que yo no olvido, de esos como éstos:


  • Uno de mis primeros recuerdos proceden de 1991. Fue entonces cuando la blonde ambition interpretó,  "a lo Marilyn",  la que sería elegida  mejor canción original por la banda sonora de Dick Tracy. Madonna estaba por ese entonces en pleno apogeo, vendiendo a mansalva sus discos Inmaculate Collection y I´m Breathless, escandalizando a diestro y siniestro con vídeos subidos de tono como éste y saturando el papel couché debido a su relación con el director/actor de la peli, el mismísimo Warren Beatty.




  • También recuerdo con emoción el óscar honorífico a Elia Kazan. Fue un premio controvertido dada la relación del director con el Comité de Actividades Antiamericanas, al que al parecer delató a algún que otro compañero durante esos años de comunistas y listas negras. Sin entrar en lo moral  –que no creo que proceda, a saber si se portan bien el resto de académicos en sus casas, oiga– el galardón era, de sobra, merecido y me dio pena ver que algunos se quedaron en ese reconocimiento cruzados de brazos. Entre ellos, Ed Harris y Nick Nolte. Por otro lado, Warren Beatty, Kathe Bathes y Meryl Streep aplaudían con entusiasmo. Spielberg, ni carne ni pescao, aplaude pero en su asiento. He aquí el testimonio gráfico, todo esto sucedía en 1999.






¿Qué nos deparará la gala número 84?

viernes, 17 de febrero de 2012

Apocalypse Now


Últimamente, y coincidiendo o no con mi estado de ánimo, me he tragado algunas pelis apocalípticas.


La primera en caer, la culpable de abrir mi particular saga, fue el último largometraje del danés Lars von Trier. No andaba yo muy por la labor de ir a verla al cine tras mi tremenda decepción con "Anticristo", pero antes de la redada a Megaupload me la pasaron en versión original, cuando apenas se había estrenado en las salas. Me gustó, consta de dos partes muy diferenciadas y particulares y no me costó meterme en la piel de sus protagonistas, que ven cómo el planeta Melancolía se acerca vertiginosamente a la tierra sin que puedan hacer nada.  La fotografía, además, brilla en mi opinión más que en ninguna otra película de Lars, y el trabajo de las actrices Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg es estupendo.






Continué con la ya más antigua "The road" o "La carretera", tal y como llegó a la cartelera española. Ésta es bastante más oscura y sórdida que la anterior, pero no me desagradó. Es la historia de un padre y un hijo que no se dan por vencidos y buscan su lugar en un mundo que se desvanece ante sus ojos. Uno de los mejores papeles de Viggo, que puede presumir de resultar atractivo casi en cualquier circunstancia.






Para acabar la trilogía remonté de nuevo hacia atrás en el tiempo y me tragué "La niebla". Basada en una novela  de Stephen King, la película transcurre en su mayor parte en un supermercado, en el que se refugian los personajes ante la llegada de una desconocida amenaza exterior. Aunque estéticamente no esté muy lograda (se le ha definido como cercana al cine B), merece la pena verla. En mi opinión posee un buen final. 






He de decir que de las tres, quizás sea Melancholia mi favorita. No obstante en las otras dos se perfila mejor el dilema que supone ver el fin cerca para sus protagonistas, que han de decidir si se abandonan a una muerte benévola en sus propias manos o continúan en la brecha contemplando el terror. Una cuestión de esperanza, supongo.