sábado, 11 de agosto de 2012

Terror en el hipermercado, horror en el ultramarinos


Por poco me ahogo con el café cuando tuve que contemplar la lamentable escena en la televisión. La verdad es que últimamente no gano para disgustos. Cada mañana la sorprenden a una con algo nuevo, como si no fueran suficiente la inflación, la recesión, la deuda y la prima que se le arrima. Saldremos de esta, me digo, porque todo lo malo se acaba y no hay mal que cien años dure, pero entonces tengo que ver los modales de una señora diputada, ya no joven pero aún malcriada, los cuales desde luego no están a la altura de su escaño. Otras veces es un diputado autonómico el que parece entusiasmado con la idea de asaltar supermercados con sus hordas graznadoras. De esta no salimos, que va, porque lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.

A mí Sánchez Gordillo siempre me ha parecido un híbrido curioso, el resultado de una receta propia de la thermomix. Una pizca de Marx, algo de Arafat y un muy mucho del Gañán de La hora chanante. 5 minutos, temperatura 100, velocidad cuchara. Voilá. No voy a negar que al principio tenía su gracia y junto a ese municipio llamado Marinaleda constituían lo más parecido a una película de Berlanga que podíamos encontrar en territorio nacional, pero las últimas elecciones han situado a este sujeto en una posición que le viene bastante grande. A la espera de que Sasha Baron Cohen descubra las posibilidades que le brinda este ibérico personaje, yo prefiero dedicarle esta entrada al paleto político cinematográfico más entrañable, el insigne Jefferson Smith. Ni que decir tiene que el de Marinaleda es todo lo contrario a James Stewart y no sólo por las diferencias que saltan a la vista –nadie es resposable del resultado en esa lotería que es la genética– sino también por sus aspiraciones y sus métodos.




Para empezar  las pretensiones del senador Smith son mucho más modestas, él no quiere luchar contra la injusticia social ni erigirse en repartidor oficial de alimentos en el mundo, lo suyo es mucho más humilde, realizar un campamento nacional juvenil para que los niños crezcan en los valores de su país. Eso sí, no está dispuesto a saltarse esos principios que pretende difundir entre hogueras y gymkanas para conseguirlo. Tampoco ambiciona despertar la ira de las masas para llevar a cabo una supuestamente necesaria revolución, sino agarrarse a la honestidad y a la sensatez para erradicar las viciadas formas que han adquirido sus colegas de cámara. Esta película salió a la luz en un delicado momento, nada más y nada menos que en 1939 y muchos pensaron que a las puertas de la guerra no se debía estrenar un film que realizara semejante crítica al modelo que debía, más que nunca, ser ejemplar. Pero esta película de Frank Capra no deja de ser una alabanza al sistema de gobierno estadounidense y Jefferson Smith, uno de esos héroes que aseguran su continuidad con su mera existencia. Ahora Mr. Smith goes to Washington forma parte de la biblioteca del congreso de los Estados Unidos y no me extrañaría que obligaran por allí a su visionado de vez en cuando.




Y aunque no sea yo muy partidaria de los cambios de títulos que solemos hacer por aquí, la verdad es que siempre me ha gustado eso de Caballero sin espada, porque Capra transforma el senado en un coliseo con sólo un cristiano y muchos leones y porque Jeffrey/David está dispuesto a batirse con un senado/Goliat ingente y poderoso con la única arma del respeto al prójimo. "Las reglas no se pueden seguir sin la amabilidad cotidiana ni el amor por el compañero", Jeffrey dixit.


Jeffrey, en plena lucha

Ni que decir tiene que Smith gana la contienda porque Capra es Capra y no nos va a amargar la fábula, pero también gana porque en los 125 minutos que dura la película Smith no echa mano de sucios medios para alcanzar el justificado fin. Con unos abyectos medios y seguramente unos bastante menos dignos fines, los nuestros no parecen merecerse la insignia de explorador. Capra, desde donde estés, mándanos un Mr. Smith a España, venga, anda.







18 comentarios:

  1. Continúas sacándome la sonrisa y eso...con estos calores que corren es todo un logro, Mara. Con la receta de la thermomix has estado sembrada...
    Yo creo que en verano todos perdemos un poco el jucio.

    Qué bonita Caballero sin espada!. Algún Jeffrey nos haría falta. Pero eso es poco menos que una quimera..

    Gracias por hacerme sonreir, una vez más...

    Un beso

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  2. A lo mejor es eso que tú dices del calor, Myra, en ese caso la sensatez nórdica no tiene ningún mérito, jajajaj.... Todo el mundo necesita algún cuento de Capra de vez en cuando y ahora creo que el de Jeffrey es el más apropiado.

    Gracias a ti por tus comentarios, que es lo que le da vidilla a esto de bloguear :)

    Un beso

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  3. Mira que a mí eso de los Oscar me da un poco igual...pero esta interpretación de James era de Oscar pero ya!!! Lo que pasa es que como el año anterior creo que se lo habían dado por la de Filadelfia...
    Si lees el libro de Capra recuerdo que hubo hasta protestas y amagaron con la idea de prohibir la realización de la cinta (¡Cómo se podía atrever a insinuar que hubiera corrupción entre la clase política! (de risa viendo cómo fue la cosa, vamos)
    Es una película de Capra, que es como decir una gran-gran película.
    Lo que pasa es que hace la tira de años que no la he vuelto a ver, ahora que lo pienso...
    Un saludo.

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    1. Sí, sólo se llevaron la estatuilla del guión, creo. A James Stewart es que estos papeles le sientan divinamente, borda la cara de inocentón. No he leido el libro de Capra pero intentaré hacerme con él. Las películas de Capra nunca se han visto lo suficiente, yo una navidad sin el "Qué bello es vivir" no la concibo, vamos...

      Un saludo

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  4. Seguro que si apareciera algún "Caballero sin espada" algún defecto le sacaríamos, y es que nuestro pais es diferente a todos.

    El tipo que saqueó el supermercado es esperpéntico, sin mucho comentario más...

    Al bueno de Jimmy Stewart, seguro que le patrocinaria Halls eucapipto, que le hay que sacar beneficio a todo!

    Un abrazo.

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    1. Halls, jajaja, seguro, que se puede ser honesto y rentable!
      Yo quiero un caballero sin espada, aunque sea patrocinado... ;)

      Un abrazo

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  5. Aquí no permitiríamos lo de Smith, eso de dejarle que hable indefinidamente y no se le pueda retirar la palabra. ¿Qué pasa con el café y la siesta de nuestros diputados?. En cuanto a lo de Fray Leopoldo Gordillo, es como ya se ha dicho un esperpento y lo peor es que puede crear escuela con los peores propósitos.

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    1. Es verdad. No habría paciencia para eso. Además, creo que el obstruccionismo en un país tan de manada como el nuestro no tiene mucho sentido. Esperemos que esa escuela no de frutos, Pepe, miedo me está dando...

      Un saludo

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  6. Aquí nos haría falta un caballero “sin tijeras” que aportase ideas nuevas para levantar un país al que le falta un pelín para acabar con el alemán como idioma obligatorio en las escuelas. Claro que si encontrásemos el Mr. Smith adecuado se le impediría hablar entre puntuales “que se jodan” y habituales abucheos, producto hispánico culturalmente enriquecedor.

    Si a todo ello le sumamos la bravata de un Sr. Gordillo que encontró la forma de acabar con la crisis utilizando la misma fórmula de las compañías telefónicas. (Habla lo que quieras a coste 0) o en versión traducida: Compra lo que quieras a coste 0 (¡¡¡ la cosa es tan simple que es raro que nadie lo haya descubierto antes ¡¡¡)

    Mi truco es mucho más sencillo, a la hora del telediario conecto con Dartacan y los mosqueperros, que al menos aportan los mismos valores de honradez, lealtad y sinceridad que el gran Stewart. Y es que la sombra de la grandísima abuelita Kapra y sus cuentos es alargada.

    Me parece que me he “disparao” (i,am sorry)

    Saludos

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    1. Jajaja, bueno, yo me conformo con que utilice las tijeras bien, que parece que a los de arriba el tijeretazo nunca les llega, oye. La técnica Dartacán no está mal, yo sigo sufriendo las noticias, aunque he renegado casi totalmente de verlas en la tele. La última vez creo que ha sido esta, la del asalto con carrito de la compra y cajera temblando. Ya se me han quitado las ganas de verla hasta el año que viene.

      Dispárate lo que quieras que estás en tu casa ;)

      Un saludo

      Posdata: Yo ya me he puesto a estudiar alemán, no te digo más...

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  7. mara.
    Debería de ser obligatorio el visionado no sólo de ésta sino de todas las películas del maestro Capra tanto por sus cualidades cinematográficas como éticas. Capra no es tan naíf como es tachado por muchos de los cínicos que atacan su obra acusándola de invitación a la resignación, propagandística y otras memeces. Y porque, afortunadamente, no es verdad que en el mundo siempre ganen los malos. Todos los días hay gente buena ganando batallitas, batallazas o guerras para conseguir lo que es un hecho irrefutable: el mundo es, cada vez, un lugar mejor en el que vivir.
    No sé si has visto "Luna de Avellaneda" de Campanella, si no, te la recomiendo porque es una de las películas contemporáneas que mejor han sabido recoger el espíritu capriano.
    Yo me autoproclamo, sin pudor, un señor de izquierdas y lo del Mercadona lo encuentro poco útil en ningún sentido.

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    1. Estoy contigo, Lombreeze, hay mucho héroe anónimo por ahí y Capra sentía debilidad por ellos. También es que sabía retratarlos, porque otros lo intentan y el resultado es bastante ñoño, no todo el mundo sabe hacer películas así.
      No eres el primero que me habla de "Luna de Avellaneda" en este sentido, así que ya no la dejo pasar más, caerá en breve.
      Yo ni de izquierdas ni de derechas, a ver si Capra me manda al señor Smith y fundamos un partido miniveriano ;)

      Un saludo

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  8. Uno de los grandes 'personajes' dignos de la admiración de los americanos, aunque Smith quizás muchísimo más idealista e ingenuo que Atticus (Matar a un ruiseñor).
    Gran película, llena de inocencia y esperanza en la raza humana.
    Saludos.

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    1. Hola Manderly,

      Sí, Atticus era otro de esos hombres íntegros donde los haya... No les faltan buenos modelos a estos americanos, no.

      Un saludo

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  9. No he sabido entender tu escrito. Lo he leído hasta tres veces y ¡nada! que no lo pillo. Me he ayudado con plantillas, probando unas y otras y ninguna encajaba... hasta que una (vaya por dios! precisamente esa) parecía que sí. Pero me he dicho -no, no puede ser, debe ser eso, que no lo he entendido. Tal vez en otro momento hubiera tenido la mente más abierta y hasta volcaría humor opaco sobre las zonas "transparentes" por las que se ve la dermis de tu discurso. Pero en las actuales circunstancias, en medio del oscurecido paisaje en el que nos encontramos muchos, mi mente tiende a espesarse y funciona a trompicones.
    En fin, un pequeño apunte sobre "CABALLERO SIN ESPADA": a mí siempre me pareció una película con un planteamiento un tanto ingenuista, pero contada con tal poder de convicción que la fuerza de sus imágenes sobrepasa la puerilidad del discurso que sostienen. Al igual que "QUÉ BELLO ES VIVIR" (por cierto, esta mañana he experimentado el extraño placer de verla en pleno agosto emitida por la cadena "8 Madrid"), Capra hubo de sobornarse a sí mismo en connivencia con los guionistas, teniendo que hacer trampa para sacar del atolladero a sus ilusos protagonistas (ambos con la carita de James Stewart).
    En cualquier caso, un abrazo.

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    1. Bueno Teo, las plantillas, por lo estricto del patrón, nunca son un buen método para acercarse a un texto. Esta autora dista mucho de la profesionalidad y se espesa, aún más, con los 50 grados que le han caído mientras redactaba la entrada. Mi discurso seguramente sea como yo, a ratos enrevesado pero en esencia bastante fútil. La ingenuidad es una de esas cosas que deseamos perder y lamentamos no poder recuperar. Me gustaría saber más sobre ese autosoborno de Capra (no sé si se permiten peticiones en "Movie, Movie", pero por si acaso...)"Qué bello es vivir" en agosto?? eso debe dar calor, no?

      Como verás, mi mente también funciona a trompicones ;P

      Un abrazo :)

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  10. Yo soy apolítico a pesar de que he trabajado en política antes, extraño pero sucede, sobre el contexto español yo que soy de otro país y vivo casi alejado de la televisión estoy poco al tanto, me gusta Capra, un campeón del cine clásico americano, muchos títulos muy buenos, también me gusta Steward, le va bien los personajes de idealista, es un actor que puede hablar mucho tiempo y no aburrir, aunque luce un poquito pedante y medio intelectual tiene esa naturalidad para convencer, ese soy como tú y como los demás. Un beso.

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    1. Estoy contigo, Mario, esos papeles le sientan a Stewart como anillo al dedo y a Capra se le daba muy bien hacerlos, así que el resultado no podía ser malo.

      No me extraña nada que uno trabaje en política y acabe apolítico perdido, jajaja

      Un beso

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