martes, 21 de agosto de 2012

Más cine, por favor

Nos encanta el cine. Nos pirra. Hasta extremos insospechados. El cine se desplaza más allá de las salas y el sofá de casa, y nosotros, ante la imposibilidad de meternos en la pantalla (no todo el mundo puede ser Mia Farrow en esa rosa púrpura del Cairo), nos desplazamos buscando más cine. Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña. Turismo cinematográfico que lo llaman. Film tourism para los anglosajones. O cómo plantarse en Roma tras observar esas vacaciones de Peck y Hepburn o perderse en la capital nipona tras tragarse Lost in traslation.


Peck y Hepburn en la romana Plaza de España


Pero la cosa no sólo consiste en eso. Más allá de la ciudad-escenario se encuentra la curiosidad industrial, no el dónde se hizo sino el cómo, y para eso también hay opciones: pasearse por la Cinecittá, que albergara otrora clásicos como Ben Hur o Quo Vadis, o pasar de los palacios y de aquella conferencia del 45 tan famosa e irse a visitar los estudios Babelsberg cuando se anda por Potsdam, menos división alemana y más Metrópolis, qué duda cabe.

Para rizar el rizo el cine, consciente de esa corriente emuladora que despierta, tiende a guiñarse el ojo a sí mismo. Así, Bertolucci puso a sus soñadores protagonistas a correr por el Louvre de la misma manera que Godard lo habia hecho antes en Banda aparte. Yo hasta hoy he podido contenerme en lo de correr por ese importante museo, pero en otras muchas cosas no, porque no les voy a negar que yo soy una víctima fácil de este negocio y lo mismo se me mete entre ceja y ceja tomarme un café en ese 2 Moulins que frecuentaba Amelie que me salgo de la ruta que marca la guía Michelín para pasearme por Sos del Rey Católico, el bonito pueblo donde Berlanga decidió soltar su vaquilla. No he podido aún pisar la Gran Manzana, pero es que para comerme el cruasán frente a Tiffany en plan Desayuno con diamantes, sentarme en ese banco junto al puente de Queensboro como hiciera Allen en Manhattan o citarme con alguien en lo alto del Empire State a lo Tú y yo necesito no pocos días y me va a salir por un pico. A ahorrar tocan.




Obviamente, las autoridades son conscientes de esto y comienzan a ponerse las pilas. Para qué patearse las ferias de turismo si el celuloide es mucho más eficaz, se subvenciona una peli y santas pascuas. De esto Allen sabe un rato, que desde que descubrió el capital público europeo no quiere ni oir hablar de volver a cruzar el charco, antes prefiere pasar la medianoche en París, irse a Barcelona con Vicky y Cristina o enamorarse en Roma. Un negocio. Sevilla ha puesto en marcha la Sevilla Film Office para venderse mejor como escenario: Oye, que tengo infraestructuras de aquí con un sol de más allá  y lo mismo te ofrezco un barrio periférico que un anfiteatro romano, un palacio mudéjar o una iglesia barroca, aparte de una de las plazas más cinematográficas dentro y fuera de nuestra galaxia, quequéesloquetengo,quetengodetó.


Otra Plaza de España, esta vez sevillana

Pero no siempre es tan idílica la cosa. Al menos eso pensé cuando leí esta noticia. Resulta que Julio Medem tuvo a bien rodar una sensual escena en la laguna de barro de S'Espalmador, en Formentera, y eso ha creado escuela. Como hiciera aquella Lucía de Lucía y el sexo, allá que van muchos a rebozarse en los lodos como locos, como si se fueran a cruzar con una nuda Paz Vega por allí –ellos– o como si se te fueran a poner las tetas como a ella –ellas–. El caso es que da igual que el Govern balear haya dicho que los barros no sólo no son beneficiosos para la salud sino que probablemente puedan ser perjudiciales por las nocivas bacterias que contienen (al parecer durante un tiempo se arrojaban allí cadáveres de animales), que no hay manera. Cada día un puñado de insurrectos se salta el cordón instalado y corre presto a bañarse en el fango haciendo oídos sordos a las advertencias y sin seguir el ejemplo de Aute, que pedía perdón en esa famosa canción por confundir el cine con la realidad. Va a ser verdad eso de que toda la vida es cine. Y los viajes, cine son, claro está.




18 comentarios:

  1. Los hay, suertudos, que viajan buscando Corleone o Innisfree. Los hay que viajan a Nueva York o a Paris y se sienten como en casa porque ya han estado allí mil veces antes sin estar.

    A ahorrar tocan. Y a comprobar que casi todos los escenarios suelen ser más pequeños de lo que aparentan en pantalla. la Fontana de Trevi parecía más amplia en "La dolce vita" o la boca de la verdad en "Vacaciones en Roma".

    Incluso en un ejercicio de insania mental uno ha intentado filmar las escaleras de la iglesia de San Miniato al Monte en Florencia, como al principio de "Fascinación" de Brian De Palma. Pero, don que no me dio la naturaleza, no me queda igual.

    Un saludo

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    1. Bienvenido al blog, Sergio.

      Yo lo de ponerme detrás de la cámara nunca lo he intentado, pero seguro que era cosa del equipo y no del director ;)

      Las cosas sí que resultan siempre más pequeñas y además presentan unas colas con las que los actores no se suelen encontrar, qué le vamos a hacer...

      Un saludo

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  2. Pues fíjese que España fue, en un momento determinado, un estudio de cine gigantesco, basta recordar las producciones de Samuel Bronston, "El Cid" o "55 días en Pekin" y otras películas que van desde "Patton", "Doctor Zhivago", "Simbad y la princesa" o "Conan, el bárbaro". Eso sin contar con el Spaghetti western.

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    1. Es verdad, esa época de superproducciones fue muy ibérica. Yo tengo muchas ganas de visitar el Fort Bravo almeriense, a ver cómo lo tienen montado. Espero poder tomarme algo en la cantina con el can can, jajaja

      Un saludo

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  3. Yo creo que soy poco imaginativo a veces, nunca se me ha ocurrido buscar o hacer algo propio del cine, no recuerdo nada ahora, yo he vivido en Estados Unidos pero en lugar de irme a New York que lo tenia cerca (cuantas películas e imágenes de la ciudad hay), iba poco, andaba tranquilo en Maryland (ciudad quieta en donde podías caminar a oscuras y a solas en medio de arboles tupidos y no creer que te iba a saltar un serial killer, y parecía muy digno de un set de cine en esas condiciones), hice un corto hace años atrás -algo básico- y no niego que muchas veces he soñado con hacer una película, lo que más consciente debería ser empezar con otros cortos, el día que lo haga no pararé de llorar. Besos.

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    1. Creo que a mí me sobra imaginación para eso, Mario. Lo de rodar nunca lo he hecho, espero que cuando te animes lo cuelgues para que podamos verlo... y no ruedes muy lejos, que luego yo querré ir allí a hacerme la foto, jajjaa

      Besos

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  4. Si que te puede salir por un pico, pero la verdad es que un turismo curioso. Mis padres estuvieron en los estudios de Hollywood a finales de los 70 y siempre que ponen todos los veranos 'Tiburón' en la tele, lo recuerdan, que vieron la maqueta 'atacándoles'... Yo estoy deseando ir, con suerte el año que viene cruzo el charco ^^ Serán casi todo cartón piedra pero la verdad me hace ilusión ir jeje
    Un saludo

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    1. Yo tengo muchísimas ganas de pisar territorio americano, a ver si puedo hacerlo algún día. Entonces tenemos que ver al menos Nueva York y Hollywood, no? De costa a costa. Lorena, en vez de un pico van a ser dos, jajaja

      Un saludo

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  5. Cuando estuve en Roma la disfruté el doble imaginando a Audrey y a Gregory Peck por sus calles. Ay esa escalera de la Plaza de España...Hasta me compré un helado!!
    El cine hace que nos enamoremos de algunas de las ciudades que han sido escenario de esas historias tan inmortales, algunas de las cuales tú nos hablas en esta entrada tan bonita.

    Un beso, Mara.

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    1. Muchas gracias, Myra. Yo el helado me lo compré en la plaza Navona, pero sí, el haber visto esas historias hacen que la ciudad se disfrute de una manera especial. Y si hablamos de Roma es un absoluto deleite porque por sí sola es para caerse de espaldas.

      Un beso

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  6. Afortunadamente Tokio es menos aburrido que Lost inTraslation.
    Te veo muy fetichista en lo que a localizaciones de cine se refiere, jejeje, pero ahora es cuando te confieso mi bizarrada particular: Viena, tour guiado por las alcantarillas de la ciudad donde se rodó El Tercer Hombre. ¡¡¡Recomendabilísimo!!!.
    Algunas escenas de El Dictador fueron rodadas en Sevilla, ¿no?.
    A mí me sorprende no ver mucho más en el cine tantas y tantas maravillosas plazas mayores españolas. Me parecen unas localizaciones estupendas (a lo mejor no para Blade Runner 2, pero...).

    Por cierto, lo de "demuestra que no eres un robot" es un coñazo.

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    1. No me digas! He estado en Viena y me perdí ese tour, voy a tener que volver.

      Efectivamente, El dictador también tiene escenas rodadas en esa misma plaza, al igual que Lawrence de Arabia. La Plaza de España es una plaza peculiar, lo mismo vale para país desértico que para un lejano planeta. Lo de buscar localizaciones me parece un trabajo interesantísimo, no me importaría dedicarme a eso.

      Jaja, y tan coñazo! yo soy una auténtica inútil con los captchas esos, no sabía que salía en mi blog, veo que tengo al enemigo en casa. A ver si lo remedio y no me atacan los robots.

      Un saludo



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  7. Es verdad que Sevilla tiene bastante solera cinematográfica. Yo recuerdo de mis años mozos que había bastante buzz fílmico con pelis como Solas, Nadie conoce a nadie, El traje...

    Yo, antes que comerme un croissant frente al Tiffany´s, me comería un bocadillo de pastrami en el Katz Delicatessen.

    Saludos

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    1. Sí, es que Benito Zambrano y Alberto Rodríguez son sevillanos y claro, les tira la tierra, especialmente al segundo que suele rodar aquí (7 vírgenes, Grupo 7...). El rodaje más sonado creo que fue el de Knight&Day, con Tom Cruise y Cameron Díaz, porque tenían muchas escenas en pleno centro de la ciudad y lo tenían todo revolucionado.

      Yo tampoco le haría ascos al Katz ;)

      Un saludo

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  8. Hace poco vi la película "Agachate maldito" de Leone, con el edificio de la estación de tren de Almería. Sin duda Almería es tierra de cine, no solo por los poblados del Oeste del desierto de Tabernas o aquel cortijo de Los Alcornocales en Nijar, donde no le "cuadraban las cuentas" a Clint Eastwood. También se rodaron otras películas como por ejemplo Patton.

    Y aunque no tengo esa fascinacion por sentarme frente a Monumental Valley y sentirme John Ford, no dejo de sentir cierta cosilla en las escalinatas de la plaza de España romana recordando aquella entrañable princesita del cucurucho y la vespa y aquel periodista de los que ya no hay: Joe Bradley.

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    1. Sólo he estado una vez en Almería y hace mucho tiempo. Fui en tren porque aún no tenía carné de conducir así que debí estar en ese edificio aunque no lo recuerde. Tengo pendiente volver y esta vez con coche, que me perdí las mejores playas y esos cinematográficos desiertos.

      Y bien guapo que era Bradley/Peck... (acabo de darme cuenta que en la entrada he puesto que era Grant, lo voy a cambiar, el calor me tiene fatal...)

      Un saludo

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  9. Pues es cierto que en los tiempos que corren toca ahorrar mucho para darse esos caprichos. Pero todos los cinéfilos pensamos en ellos de manera más o menos intensa. Y si no podemos darnos el capricho y vamos por un monte cercano a casa siempre encontramos un paralelismo del estilo "este paisaje se parece al de ....". En fin, quien no se conforma es porque no quiere. Yo también tengo pendiente aún la gran manzana y Tokio. Son mis prioridaes para los próximos años. Espero cumplirlas. Un abrazo.

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    1. Sí, cada día recordamos por una u otra cosa alguna cinematográfica escena. A mí lo de ir a Nueva York me tiene trastornada, jaja, menos mal que sale mucho por la tele y como tú dices, el que no se conforma es porque no quiere.

      Espero que hayan ido bien esas vacaciones, un abrazo.

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