domingo, 29 de julio de 2012

Ponte guapa y nos vamos esta noche a la verbena


La cita era a principios de agosto de cada año en el serrano y gaditano pueblo de Benamahoma y ese era uno de los escasos momentos en los que yo tenía la oportunidad de vivir un ambiente rural, puesto que mi vida siempre ha estado rodeada de bastante asfalto. He de decir que yo era muy joven y que resistía con facilidad esas fiestas en honor a San Antonio de Padua, las cuales conllevaban unos cuantos días sin dormir, con noches eternas de paquitos chocolateros y sus correspondientes mañanas de moros y cristianos despertando tímpanos a golpe de trabucazo.

Ya en Sevilla el sarao veraniego por excelencia era y sigue siendo la velá de Santa Ana, que tiene lugar por estos días en el idiosincrásico barrio de Triana. Un año más se ha celebrado la tradicional cucaña en el rio Guadalquivir y se han levantado casetas en la preciosa calle Betis. Todo para degustar unas tapas y meterse en el cuerpo muchas cervezas más lo que venga. Este milagro hecho velá ha sido posible este año gracias a unos recortes tan odiosos como eficaces y, a tenor de lo que comenta la prensa estos días, no ha sido sólo Triana la que se ha unido a la moda de la austeridad. Muchos ayuntamientos, asfixiados por la crisis, han tenido a bien reducir el presupuesto para este tipo de eventos, ya sea en iluminación (total, si la gente en un par de horas ya no ve nada...) o eliminando la clásica orquesta por un más económico DJ. Otros menos afortunados han decidido directamente pasar por alto su tradicional folclore estival. Que no hay dinero para tanto jolgorio. Así que, hasta nueva orden, ni toros, ni fuegos artificiales ni chenoas.

Lo cierto es que en estas castizas celebraciones he pasado yo momentos inolvidables (unas veces espléndidos, otras horrorosos), aunque en lo cinematográfico –que se supone que de eso va la cosa– a mi este tipo de verbenas siempre me han dado mucha grima. Seguramente porque han sido con frecuencia el escenario perfecto de situaciones amargas y porque en medio de esa evidente y escandalosa felicidad las penas suelen ser mucho más penosas. Resulta, por lo tanto, más fácil conmover a un espectador que no puede soportar que en ese marco incomparable a su protagonista se le tuerzan los planes y acabe siendo víctima de la violencia, del hurto o del desamor más desalmado y que vuelva a su casa (en el mejor de los casos) sin dinero, sin pareja y sin un triste perrito piloto. Corría esa suerte un joven Imanol Arias bajo las ódenes de Vicente Aranda en Tiempo de silencio, cuya escena verbenera le ponía la guinda a una mala racha que se negaba a abandonar al protagonista. De la misma manera, ya en el país de las hamburguesas, Frank Sinatra y una magnífica Shirley MacLaine eran abducidos por ese poder letal de lo ferial en la obra de otro Vicente –esta vez apellidado Minelli– la genial Como un torrente.

Pero yo le quiero dedicar mi entrada a una película española que refleja como ninguna lo que era nuestra verbena de antaño, con su chotis, sus barracas y sus calesitas, pero, sobre todo, con esas parejas que se estrenaban en el licor y en el baile agarrao. Porque antes de salir en manada, del botellón y del chunta-chunta, lo que se estilaba era otra cosa. Bien es cierto que el argumento de Cielo negro va más allá de lo verbenero, pero esta película dirigida por Manuel Mur Oti en 1951 no puede entenderse sin hacer un previo estudio etnológico de lo que significaba esa verbena de barrio para una chica como Emilia, una hacendosa y aplicada joven miope que trabaja en una casa de modas y vive con su madre y su sueño de ennoviarse con un tal Fortún, un compañero de trabajo que le da a Emilia el carrete justo y necesario para que ésta se pase las noches lidiando con su vista y con el francés, haciéndole al vivo cortejador unas traducciones de textos que él necesita para promocionar en su profesión. Para que se hagan una idea, la trama de esta película transcurre tal que así:

  • Emilia entrega como cualquier otro día sus laboriosas traducciones al interesado galán, quién, en un ataque de generosidad, dirá cierto día la frase fatal: "ponte guapa y nos vamos esta noche a la verbena".


  • Antes de la deslocalización y del made in China la gente como Emilia tenía un fondo de armario bastante reducido. En este caso, lamentablemente para la chica, el único vestido digno de semejante acontecimiento está roído por las polillas, a pesar de su envoltura en papeles de periódicos y sus buenas dosis de naftalina.


  • Esto desespera a esta joven excitadísima con su primera cita, que busca el consejo de su mejor amiga:
          Emilia: ¿Tú irías así a la verbena?
          Luisa: Para ir a la verbena lo único que hace falta es novio.
          Emilia: Sí, pero él me dijo que me pusiera guapa...



  • Aunque nada ni nadie puede deslucir esa primera salida nocturna y nuestra protagonista conseguirá hacerse con un precioso y clandestino vestido de tul. Las subrepticias maneras no se ven en el resultado, que es simplemente espectacular.


  •  Y de esa guisa Emilia está dispuesta a sincerarse con su amado, porque ella de lo que es pasión, va sobrada:
Emilia: Mamá no sale desde que mi padre murió hace quince años, dice que en casa le parece que está con él. 
Fortún: Eso ya es exagerado. 
Emilia: Pero...¿tú crees que se puede querer menos?


  • Aunque Fortún pronto empezará a sentirse abrumado ante el desorbitado entusiasmo de su compañera y buscará –sin mucho éxito– el momento de irse a casa.


  • Porque Emilia no sólo quiere estrenarse esa noche en el amor sino también en los coches de choque, la tómbola, la noria y otras tantas cosas. Hasta que un diluvio local pone fin a la memorable cita y entre gotas y lágrimas Emilia perderá no sólo a su amado sino también su aspecto imponente y sus irreemplazables gafas. 
"Siempre he creído que en las verbenas no se divierte nadie", es lo que le dice un profesional del asunto a nuestra desconsolada amiga.




No seguiré desvelando acontecimientos, pero les invito a que la vean una de estas noches de verano. Así, si su ayuntamiento ha decidido cancelar el típico festín veraniego, podrán quitarse de golpe las ganas de fiesta. No falla.


21 comentarios:

  1. Soy un espectador muy muy ocasional de cine español. Ahora, reconozco que cuando después de cuidadosas selecciones me pongo frente a una película patria, suelo encontrar valores artísticos que no tienen nada que envidiar al poderoso cine americano, por citar el típico ejemplo.
    Y aunque suene a herejía, por lo general, este efecto no me pasa con Almodovar.
    Hace poco revisé La caza o Muerte de un ciclista. Incluso Los jueves milagro.
    Tu propuesta suena bien. Y recuerda aquel neorrealismo italiano tan celebrado, claro que las versiones españolas siempre tuvieron que bregar con un elemento particular como era la censura.
    No me extiendo que esto es un comentario y no un post. Pero el tema da para explayarse especialmente por lo que dices de las fiestas. Yo creo que es el peor recorte que podemos sufrir porque de esta forma están tratando de robarnos la poca alegría que nos están dejando.

    Un abrazo y mis mejores deseos de sonrisas.

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    1. Magníficas las pelis que citas, Father. A mí siempre me ha gustado esta amarga película y creo que no te decepcionará. También te recomiendo (si aún no la has visto) "Calle mayor".

      De alegría ahora va todo el mundo muy justito, sobre todo porque las perpectivas parecen no mejorar y todo está, también aquí, muy negro. Aunque esta claro que todo el mundo necesita un "chin-pun" de vez en cuando.

      Un abrazo sonriente ;)

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  2. Yo también he disfrutado, y sufrido, más de una verbena cuando era más joven. Qué bien las has descrito. En esas verbenas había lugar para toda clase sentimientos, dulces unos, amargos y resacosos otros. NO recuerdo si he viato la peli que comentas así que me la apunto. Habían muy buenas películas en aquellos años de nuestro cine patrio.

    Un beso.

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    1. Tenemos pequeñas joyas bastante desconocidas. Esperemos que el tiempo las desempolve.

      Los recuerdos que tengo de esas verbenas son muchos. Aunque claro, seguramente serían más si, como dices, los momentos resacosos hubieran sido menos ;)

      Un beso

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  3. Me quedo más que nada con el apunte de la película, que yo creo que vi en algún momento de mi vida pero ahora no la recuerdo (mi memoria cada vez se parece más a la de los peces...). Suelo defender el cine español y al contrario de lo que le pasa a Father_Caprio, yo sí soy pro Almodóvar, pero bueno nada tiene que ver este tipo de cine con el de Pedrooooo así que a lo que vamos. Este tipo de películas españolas me gustan porque suelen reflejar muy bien el ambiente de la época, habrá a quien le guste y a quien no, a mí sí, por eso me quedo con la recomendación de la peli que además cuenta con un elenco de actores muy a tener en cuenta.
    Buen post!
    ;)

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    1. Pues sí, no he comentado en el post que en la película también trabaja Fernando Rey, pero los actores están todos genial. Almodóvar tuvo una etapa rara-castiza que luego desechó y que era y es, de lejos, mi favorita. El de ahora me dice bastante poco.

      A mí estas películas me encantan, habría que hacer un ciclo de cine español de aquella época, no tan "de barrio" como el que había, claro está.

      Gracias y un beso

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  4. Que bueno todo lo que dices. Me ha encantado. Y la frase de cabecera aún más.

    Respecto a "Cielo Negro", le das la vuelta y ves el lado amable, tierno y entreñable de ir a la verbena, porque la película es realmente desoladora, dura y triste como la España de esa época. Por no hablar del final, terrible,.. madre mía. Gran película, de lo mejorcito del cine español

    Un abrazo.

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    1. Gracias Noodles.

      Efectivamente, la película es bastante "negra" y lo único amable es la ilusión que le pone Emilia a la cosa, porque después le sale todo del revés. La vida podía ser muy cruel con estas chicas que tenían pocas oportunidades para ser felices (empezando por no poder pasearse solas por las verbenas...). Para las mujeres está claro que cualquier tiempo pasado no fue mejor.

      Un abrazo

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  5. Muy sabrosos los diálogos. Yo habría puesto a Isabel Garcés en el papel de madre y Gracita Morales como la amiga ¡Y qué miedo da el payaso del paraguas, por Dios! Saludos. Borgo.

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    1. jajaja, Borgo, desde luego tu elenco le hubiese quitado drama a la cosa, no hay duda.

      Los payasos siempre han dado mucho yuyu y mira que este intentaba animar como podía...

      Un saludo

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  6. Amiga Mara. Hay que reconocer que tienes arte para describir el ambiente verbenero veraniego sureño. Me he apuntado esa “vela de Santa Ana” de Triana, pues, de mis viajes por las divinas tierras meridionales; tengo un cariño especial, a una noche de verano en un tablao de Sacromonte. Menuda diversión. La película, sugerida, es una hermosa filigrana—desgraciadamente—en vía de extinción por la divina España. Un drama, con momentos brillantes y chocantes a la altura de “La tía Tula” o “Calle Mayor”. Bien dirigida, fotografiada, con actores en estado de gracia y una BSO; magnífica. Posiblemente, en las verbenas no se divierte nadie. Me lo creo. Igual que decía el médico:— “Las alegrías matan menos que los disgustos, pero es que son más escasas”. Y es que de alegrías España anda huérfana. Gracias por dejarnos esta alegría, un beso. Ah, y a disfrutar de las verbenas del verano con Dj a lo “Jamón, Jamón”

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    1. "Calle mayor" es una de mis películas españolas favoritas y tiene bastantes cosas en común con esta, al menos en el personaje protagonista, de nuevo una mujer víctima de la frivolidad y la mala fe de los demás.

      La frase del médico es genial, pero es que esta peli tiene unos diálogos magníficos. Intentaremos alegrarnos como podamos y mientras podamos.

      Un abrazo

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  7. Querida amiga,obrigado pelas felicitações .Adorei a tua presença.Meu grande abraço.

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    1. No se cumplen años todos los días ;)

      Un beso

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  8. Yo es que no soy verbenero ni de fiestas populares. No conocía esta película y me está dando mucha pena la historia de esta chica. Supongo que un director gore rodaría la segunda parte de la historia como la venganza sangrienta de una mujer despechada, ¿no?.

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    1. Hombre, la historia es bastante amarga, pero está más cerca de lo místico que de la ira. Aunque supongo que un director gore puede permitirse ciertas licencias... ya me estoy imaginando a la pobre Emilia en plan Kill Bill :)

      Un saludo

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  9. Hola!
    Tras leer tu descripción, lo has hecho tan tan bien, que me han dado unas ganas locas de ir a una verbena jeje hasta de bailar paquito el chocolatero, si es que como españa no hay nada...podrán tener fiestas en otros lados, pero ese 'sabor' de verbena, en ningún lado.

    Un saludo

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    1. Gracias Lorena y bienvenida al blog.

      Espero que des pronto con alguna de estas verbenas castizas y, sobre todo, que te salga la noche mejor que a Emilia, lo cual –por otra parte– no es nada difícil.

      Un saludo

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  10. Estupenda reseña en torno a las verbenas dentro y fuera de la pantalla. Pero, ay, chica! lo que me chirría un poco es eso de que para coronar la oportuna ligereza de esa "concesión veraniega", lo hagas precisamente a costa de un film que admite pocas frivolidades a la hora de enfrentarse a su forma y contenido.
    "CIELO NEGRO" es un melodrama de tintes negros absolutamente atípico en el panorama del cine español de la época; un film valiente, resuelto sin concesiones y con una clara voluntad investigadora que llevó a Mur Oti (en su segundo trabajo como director) a mover la cámara como no se había hecho antes para conseguir el efecto dramático o el clima deseados. Eso, y una excelente dirección de actores que consiguió de Susana Canales una portentosa creación (impresio­nante secuencia en el oftalmólogo, resuelta en clave expresionista).
    Para la historia ha quedado el travelling de más de 500 metros siguiendo a la prota­gonista en su carrera bajo la lluvia, desde la barandilla del madrileño Viaducto de la calle Segovia, hasta la iglesia de San Francisco el Grande.
    Un abrazo.

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    1. Efectivamente Teo, la película poco tiene que ver con ese ambiente verbenero, ligero y despreocupado, pero supongo que por eso se hace –si cabe– más dramática. Estoy totalmente de acuerdo contigo sobre el film. Es una magnífica película que me sorprendió muchísimo la primera vez que la vi. Agradezco la información local, la próxima vez que vaya a Madrid me pasearé por esa zona :)

      Un abrazo.

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