domingo, 4 de marzo de 2012

El tambor de hojalata

Hace ya muchos años, y de forma accidental, me tropecé por televisión con una conocida escena de la película "El tambor de hojalata" que me dejó anonadada:






Yo era por entonces una cría y desde esos tiempos de Maricastaña, sin mulas ni descargas directas, tenía yo ganas de poder ver la película entera por tener uno de esos fotogramas que se te quedan en la retina de forma irreversible. Con los años supe que la película venía de un libro y decidí que antes de ver la película entera me leería la novela. Incomprensiblemente, he tardado mucho tiempo en meterle mano al libro pero al fin puedo decir que lo terminé hace apenas unos días y automáticamente me puse a buscar la película en la ahora ya existente (alabado sea el señor!) internet.



De entrada la cosa promete mucho. Günter Grass escribió la novela en 1959 y ha sido la más famosa de su obra y la responsable, en parte, de que recibiera el Premio Nobel de literatura en 1999. En el libro, Günter nos desvela 30 años de vida de su protagonista, Oscar Matzerath, un niño que quiso dejar de crecer y consagrarse a su tambor, y que el autor utiliza para describir una época de Alemania que tuvo tantos momentos álgidos como desdichados. De esta forma, Óscar asistirá a toda clase de sucesos históricos (¿podría ser un predecesor algo agrio de Forrest Gump?)  amenizando con su tambor desfiles nazis, participando en el ataque de la oficina de correos de Danzig, y siendo testigo de la famosa noche de los cristales rotos.








La película no se queda atrás y se llevó el óscar a la mejor película extranjera en 1979, aparte de la Palma de Oro en Cannes ese mismo año. La verdad es que después de haber leído el libro una se plantea la película con cierto escepticismo: ¿Cómo va a ser alguien capaz de llevar esas más de 600 páginas llenas de pasajes realmente ácidos –cuando no surrealistas– al cine? Pues bien, Volker Schlöndorff  lo hace y sale más que airoso de ello. Bien es cierto que no abarca la obra completa, pues la novela está dividida en tres libros y la película refleja tan sólo los dos primeros, lo que serían 21 años de vida de su protagonista. Sin embargo las escenas están bien escogidas y son retratadas a un ritmo presuroso.







Quizás la única pega es que la película obvia que Óscar, que es quien cuenta su propia vida, comienza su narración desde un sanatorio mental en el que se encuentra internado y esto hace que el lector se pregunte frecuentemente si ese mundo fantástico de Óscar es real o imaginario. En cualquier caso, película y novela son totalmente recomendables.

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