jueves, 10 de abril de 2014

Ouroboros


El título era Ouroboros y por lo que había llegado a mis oídos se trataba de una película rodada en Córdoba, en latín y con música de Mihály Vig. Como la cosa prometía, me puse manos a la obra y el resultado es esta entrevista, la primera que hago como colaboradora en la Revista WEGO y con la que he disfrutado de lo lindo. Si les pica la curiosidad –y debería picarles– pueden pinchar aquí para leer el texto en cuestión. Así podrán saber lo que se les pasa por la cabeza a Carlos Rivero y Alonso Valbuena (sus directores) para meterse en semejante fregao.  Y parece que han salido bien parados. 
 




viernes, 28 de marzo de 2014

It Girl: no es fashion todo lo que reluce


Como la tele la veo poco acabo de descubrir este corto gracias al blog Ideas y Palomitas, y no me resisto a compartirlo con vosotros. Tres irónicos minutos que yo situaría entre el "jajaja" y el "snif, snif" a falta de encontrar uno de esos términos molones que acuñan sus protagonistas. A ver qué os parece este trabajo de Oriol Puig Playa.

¡Feliz fin de semana!



It Girl from oriolpp on Vimeo.

viernes, 21 de marzo de 2014

Guapo negro, guapo blanco


Atrás quedaron un año más los Oscars con sus tradicionales polémicas. Se centra en esta ocasión la disputa en la merecida o no gloria de una cinta que rememora el pasado esclavista de los USA: Doce años de esclavitud; para unos necesaria y conmovedora, para otros algo complaciente y accesoria. Habiendo disfrutado la película, me encuentro más cercana al segundo grupo y creo que no será esta la que quede en mi recuerdo del, por otra parte prolífico, 2013. Así que, puestos a hablar sobre cintas de temática racial y reivindicativa, en esta entrada voy a rescatar una más antigua: París Blues (o Un día volveré, tal y como se le bautizó en España). Una olvidada historia de un par de músicos americanos por tierras parisinas. Uno negro y otro blanco. Dos historias tan dispares como el color de sus protagonistas.


La película de 1961 arranca con el contacto de los músicos con dos turistas americanas (de nuevo una negra y otra blanca). Esta relación les hace reconsiderar el motivo de su partida a Europa. Unas historias románticas bañadas de un buen jazz a cargo de Duke Ellington (nominado por la banda sonora aquel año) y con la aparición estelar de Louis Armstrong. El guapo blanco era nada más y nada menos que el insuperable Paul Newman, la blanca su ya entonces envidiada esposa Joanne Woodward y el negro un Sidney Poitier que andaba esos años por la gran pantalla continuamente enfrascado en el problema racial de la época. También en esta ocasión, en la que el director Martin Ritt pretendía mostrar la realidad de los músicos de color que escapaban de la discriminación americana. Para ello Martin ponía un charco de por medio y también dos personajes bien avenidos pero en todo diferentes: El negro que querría volver a casa, pero no debe; el blanco que puede regresar, pero no quiere.


Repetía Ritt con la pareja Newman/Woodward, a los que él mismo había unido en la anterior y más exitosa El largo y cálido verano, aunque esta vez el ya matrimonio no tuvo tanta suerte y pasó el resultado sin pena ni gloria por la taquilla. Y aunque no sea un filme especialmente notable, yo le habría dado alguna estatuilla sólo por el porte de sus protagonistas.





Coda: De un racismo más actual fueron acusados recientemente los encargados de la distribución de 12 años de esclavitud en Italia por unos carteles que resaltaban a los blancos y secundarios Brad Pitt y Michael Fassbender frente al protagonista, Chiwetel Ejiofor, un negro pequeñito que se limitaba a correr en la esquina del póster. Probablemente se deba esto más a la fama que a la raza, pero los desafortunados carteles fueron igualmente retirados tras las críticas recibidas. El tamaño del rostro de Pitt es desde luego mucho más grande que su papel en la película.