domingo, 13 de julio de 2014

Cerrado por vacaciones



Hace tiempo que no escribo, pero hace más que no voy al cine y ando escasa de material, así como de imaginación (para qué negarlo). A la ajetreada época del fin de curso le ha sucedido su contraria, la vacacional, y ahora no estoy yo para teclear mucho más. Dentro de muy poco (por desgracia) volveré a la normalidad y espero retomar con fuerza la actividad bloguera. Mientras tanto una pista de por dónde ando. A ver si os ganáis el gallifante...




jueves, 29 de mayo de 2014

We Love Clicks!


Los Clicks están este año de celebración y cumplen ya 40 tacos. Aparecieron por primera vez en 1974, durante la Feria del Juguete de Nuremberg, y no han abandonado los estantes de nuestras casas desde entonces. Con motivo de este 40 aniversario los Clicks no dejan de recibir visitas. Una de ellas es la del fotógrafo Darrin Zammit Lupi, quien nos ha regalado un reportaje gráfico (aquí) que desvela cómo nacen tan entrañables criaturas; o los del Telegraph, que se han marcado este didáctico vídeo. Todo para mostrarnos que, aún diferentes, siguen siendo los mismos. Porque si algo ha cambiado desde los años 70 hasta ahora es el público objetivo de los muñequitos. Infantil en su origen, hoy en día alberga a no pocos treintañeros cuasi cuarentones que no tienen intención de abandonar el hobby. Entre ellos Mauro Solbes y Aaron Mira, responsables del blog "I Love Clicks", blog hecho por y para clickeros que quieren ver la actualidad con unos ojos más cachondos. Por nuestra parte, los cinéfilos les debemos una encomiable tanda de carteles cinematográficos con estas figurillas por protagonistas. ¡Larga vida a los Clicks!






















viernes, 2 de mayo de 2014

Joe´s Apartment


No era la primera vez que las veía, pero desde hace una semana sus apariciones se han ido multiplicando. Desde entonces las voy buscando a cada paso que doy por la casa y agudizo el oído por la noche para escucharlas. Sí, se escuchan. Son prácticamente ciegas, por lo que tienen sus antenas en continuo rozamiento con todo lo que se encuentran. Lo peor que se puede hacer en estos casos es googlear, pero es prácticamente imposible resistirse. Se comienza con las socorridas palabras "eliminar cucarachas" y pronto se descubre que hay todo un mundo en cuanto a estos bichejos se refiere que uno desconoce. Y comienza una labor investigadora a la par que asquerosa. Porque yo de cucarachas sabía lo básico, pero ahora ya distingo la americana de la común, las dos especies (entre sus 3.500 variantes) que suelen rondar por nuestras ciudades. Aún me queda distinguir el macho de la hembra (en las comunes esta última no tiene alas), pero todo se andará.

Yo ya sabía que pueden sobrevivir a radiaciones y que se reproducen rápidamente por esa gran cantidad de huevecillos que llevan las hembras en las ootecas, pero no sabía que pueden vivir sin cabeza –entre ellas una revolución a la francesa habría sido un cachondeo– y cuando mueren no lo hacen por la falta de mollera, sino de inanición. Los días que pueden estar vivitas y coleando y decapitadas son objeto de discusión. En este sentido me ha sorprendido el interés empírico de los internautas, muchos afirman haber llevado a cabo el experimento, aunque las cifras siguen siendo dispares, de 6 días a la improbable cifra del mes. Supongo que depende de lo bien criado que estuviera el ejemplar. Pero no crean que la cabeza no les sirve para nada. Hay estudios donde se someten a las cucarachas a las clásicas actividades conductistas y en ellos se vio que las decapitadas aprenden muy lentamente y con menos éxito que las demás. Suelen morir boca arriba, ya sea por pérdida de equilibrio (sus patas se contraen al morir) o por los espasmos que les causan los insecticidas. Pero no se confíen: a veces adoptan esa postura como mecanismo de defensa. El clásico "hacerse el muerto". Son listas, las joías.

    El sueño de la razón produce monstruos, pero tras mi concienzudo estudio cucarachil me resultaban aún más repugnantes, por lo que busqué otro tratamiento. Cuando vi Babe, el cerdito valiente tuve que dejar pasar un par de semanas para zamparme un bocadillo de jamón, así que nada como una película para reducir el asco y aumentar la empatía. Pero a diferencia de otros bichejos, las cucarachas no suelen tener buena prensa tampoco en este aspecto. Y eso que hasta las ratas tienen a Ratatouille. A mi memoría sólo venía una película de 1996 que he revisado estos días, El cuchitril de Joe (Joe's Apartment). Curiosa película dirigida por un tal John Payson, quien llegó, dirigió esta película y se esfumó. Dios sabe de dónde le vino este interés argumental. En el filme las cucarachas de un infesto apartamento quedan prendadas de su último inquilino y no es de extrañar, porque Joe (Jerry O'Connell muy jovencito) es un chico desastroso, descuidado y de buen corazón (además de un gran guarro), dando lugar a una peculiar simbiosis amenizada por números musicales interpretados por estos artrópodos. Tengo que reconocer que la película es mala y como terapia no ha funcionado, así que tras una buena dosis de insecticida me voy unos días a la playa. Continuará.